sábado, 25 de marzo de 2023

[lamer]

UN POEMA DE VÍCTOR RUIZ

La palabra se ofrece
como fruto recién cortado.

Hoy sabrás deslizarte por sus signos.

El fruto que se esconde tras las hierbas nocturnas
nos libera del peso del milenio
y no de la belleza de un instante.

¿Es ésta la respuesta que daremos
cuando estemos delante del Vigía?

Y la pregunta:
¿recuerdas ese fruto mordido sin paciencia?

Morder cada palabra –me dijiste –
es no morder en vano.

Lamer su pulpa acaso
como la realidad y sus paredes.

Lamer cualquier instante
como el fruto elegido de las ramas más altas.

Lamer
hasta llegar a tu fruto de sangre:
tu corazón está escondido
en el envés de las palabras.

Cesen los sacrificios.
El otro,
el otro ya es sagrado.

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Texto encontrado en Vallejo & Co.



sábado, 18 de marzo de 2023

[al fondo de un espejo]

No tires las cartas de amor
JOAN MARGARIT

Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.


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Texto encontrado aquí.



sábado, 11 de marzo de 2023

[brumas malvas]

La caída de Ícaro
ALE PASTORE

Pintura de Marc Chagall

¿Será que ya duermes en el mundo
azul cobalto de Marc Chagall?

Sobre el estupor de los riachuelos silenciosos,
sabiéndote camino que marca las salidas
y acortan las brumas malvas que la cruzan.

Serás levedad celeste sobre las alas de Ícaro,
saltando al abismo en un vuelo de espera
kilómetros bajo las nubes, al ras del suelo.

¿A dónde trasladar las cenizas de la negra noche?

¿A dónde lleva esa vía y su sentido?

Dicen, anda ahuyentando el temporal que se desvanece,
medianamente alejado del dolor, así; desplegando la tristeza,
como si asomase la apocalíptica combinación,
alta quimera delirando sobre su cabeza de León.

Ahuyentando lo que en continuidad, ya nunca es
y ahora a lo lejos, el sentir de la nada
bajo la gracia misma de la tierra solitaria,
trasladando los colores al linde de tu blanco cuerpo.

La vida quiere más vida, donde no cabe

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Texto encontrado en Nueva York Poetry Review



lunes, 6 de marzo de 2023

[las cosas de esta forma]

Sortilegio contra demasiadas manzanas
J.H. PRYNNE

Todavía hay mucho por hacer, en
camino a la ciudad, y hasta ahora el cielo
está escrito solo en parte; nos tomamos
el tiempo necesario y la calle está alineada con manzanos.
Es allí adonde vamos, pues, y si esto suena
deliberado y dilatado en exceso, recuerden que
el hielo fue nuestra primera materia. La llama es
apenas visible a la luz del sol
y el humo asciende
oscilando hacia la atmósfera con toda la
incertidumbre de los números. Y en consecuencia no podemos
continuar con las cosas de esta forma, no podemos seguir
así, sin más. Por el bosque de este modo
perdemos demasiado y con demasiada rapidez: tenemos
demasiado que perder. Cómo puede alguien ansiar tanto
cumplir con lo que desea para
finalmente no deshacerse de eso. Hasta levantamos
la fruta caída en la calle
atemorizados por el
dibujo de tanto que ha caído, las oportunidades que reconocemos
derramadas en la tibia grava. Sabiendo que
la tibieza no es una constante, ah, confiamos
en lo que habremos de hacer y en los pequeños
y vivaces goces de las hojas y las frutas colgando todavía
de sus árboles.
Mientras que yo preferiría que todo
cayera o que colgara suspendido de otra manera;
de modo que no se nos sobornara así, por medio de la
incompletitud. El rescate nunca lo vale y de todos modos
nunca lo obtenemos. Nadie puede engullir tantas
manzanas o recordar tanto hielo. Yo
deseo en cambio que toda la agencia federal
se vuelque hacia el territorio y a través de él.
Con cualquier movimiento circular sería tan sencillo
para ellos, suyo como una forma de conocimiento, y podríamos
descansar en él: el saber que nada
queda por hacer. Lo que conquistemos
será nuestro por un desliz de exaltación: el cielo es nuestra ciudad
eterna y su trance absolutamente bello y luminoso
es el humo que se disemina
in extenso en el aire más alto.

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Texto tomado de la revista Vallejo and Company.



sábado, 25 de febrero de 2023

[otra mujer]

MARIELA DREYFUS

Amo a esa mujer
que recorre a saltitos los pasillos
con su blanca lucidez
de muslos asexuados.
Amo su inconstancia
al elegir pareja y sobre todo
esa dulce insolencia
(traducida en desear
a otra mujer)
que sus apetecibles faldas de aeromoza
ocultan en los días.
A la hora violeta
cuando una motocicleta la devuelve
ojerosa y con el casco o un libro
de poemas bajo el brazo
yo espero nuevamente sus saltitos
para verla dudar hacer apuntes
y soñar la fusión con el idioma
que viejas enseñanzas
languidecen.

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Texto incluido en el conjunto "Memorias de Electra" de Mariela Dreyfus (1984)
Compartido en Instagram por nausicaa_store












lunes, 20 de febrero de 2023

[esta página]

Poema escrito en esta página
LIZARDO CRUZADO

Pero es que
no volverás a ser lo que eras
es más
ya no eres lo que fuiste
no he permitido que sigas siendo
lo que has sido y quiero que seas
lo que en ti hago    lo que en ti
estoy haciedno    serás lo que en ti haga
lo que en ti levante o excave
palabras surcos letrinas y obeliscos

te has llenado de sobrevivientes
como isla durante naufragio

-acaso existe cataclismo
donde víctima somos y tormenta-

y yo he sobrevivido
para que no vuelvas a ser
lo que eras
para que seas
mitad paraguas    mitad tormenta
mitad mar    mitad tablón de madera
página
y para que el ser que te atisbe
comprenda que eres mensaje de náufrago
    encerrado en botella vacía
frágil instrumento del que en medio del mar
en estos instantes otro náufrago se aferra.

---
Poema encontrado en: CRUZADO,  Lizardo. (2018) Este es mi cuerpo. Lima, Ed. Pesopluma, p. 191





lunes, 13 de febrero de 2023

[conviértete]

Quijote
VILLANUEVA LORENZO

Si has embarazado a Dulcinea,
Conviértete
En un rosado puerco en su charco.

No importa este país de escombros.
Vale más poder darles desayuno.
Podríamos vender marihuana a las rameras
Y montar una cantina de fachada.
El niño crecerá entre ladronzuelos
Que le enseñarán a ser valiente.
No distinguirá lo que es bueno
Hasta que su madre se lo enseñe.
Ya cuando crezca
Derribaremos
Los molinos de la pobreza.
Robaremos un banco para su futuro.

Viviremos de ilegales en Estados Unidos.

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Texto incluido en "Paradero desierto. Vol. I", disponible aquí.




lunes, 6 de febrero de 2023

[riñón o hígado desnudo]

Lamento del haba
DAGOBERTO BENITES

Me confundo con lo antiguo
con lo elástico del ritmo.

¿A dónde irán los hilos
de esta polución de copa?
¿En qué coraza anidarán
los huesos imposibles?
Riñón o hígado desnudo
mi forma se difunde.

Como río
o pergamino abandonado.

¿En qué aquelarre emergerán los puntos
de un tejido con sabor a sombra?

He de esperar las algas,
la maquinaria inventariada de una liga,
la válvula nutriente de una esfinge.

¿A dónde guiarán las aves
los colmillos de elefante?
¿A dónde
la caricia de la hormiga?

Ocúpame en la curva
de sauces que se quiebran,
las levitaciones de una orquídea sin espadas,
sin roídas longitudes clorofílicas,
sin desaparecer del guante a mitad del escenario
o perderse a un solo nudo de corbata.
Ocúpame del eco en el ombligo
mi transpiración de roca diminuta
envuelve de estadios el invierno
por cada imitación de píldora terrosa.

---
Texto incluido en "Paradero desierto. Vol. I", disponible aquí.



lunes, 30 de enero de 2023

[no reconozco]

Tordo
GIOVANNA TORRES

Miro al cielo,
abro el pico de par en par,
tomo aire
en cámara lenta,
me detengo.
No sé en qué dirección cantar.
No reconozco
el valor de mis alas.
La contemplación
me ha quedado grande.
Entre pasos y saltos
sobre la hierba
y la tierra mojada
            renuncio
            a mi búsqueda diaria.


---
Texto incluido en "Paradero desierto. Vol. I", disponible aquí.



sábado, 21 de enero de 2023

[las naves de los extraterrestres]


Los hijos de la tierra
ALICIA LOUZAO


Los hijos que descansan bajo los almendros y sobre la harina.
Las manos que los hicieron. La harina en la mesa y las perlitas blancas de los restos.
Los hijos y el olivo.
Y aquí tranquilos.
Células transparentes. Corazón de cigüeña. Pero nosotros sabemos la historia de la harina y los metales. Las manos blancas que los hicieron. Las perlitas de los restos.
Los hijos y el olivo.
Y aquí tranquilos,
como si nunca fuera a pasarles nada.
Como si todos los años que vienen fueran el mismo.
El baúl de los tesoros.
Las naves de extraterrestres.
Y el ruido.
Vienen los hijos.
Corazones transparentes. Manos de harina. Ellos duermen con esa respiración de los que no tienen nada que temer. Diminutos. Huesos que no conocen las matemáticas ni el infierno. Tienen todos los nombres en los ojos. Boca azul y boca abierta. Huelen a Nenuco. No es todavía la hora de la leche.
Los hijos y el olivo.
La madre que camina dando zancadas de plata. Tiene un hijo y lo elige entre los otros doce que respiran sobre la tierra. O la tierra respira debajo de ellos. Y ellos se mueven.
Y aquí tranquilos.
El agua en la montaña y los hijos pequeños como el ave roja dentro de una cabeza de espiga buscando el agua en la montaña.
La mano que llega en la madre dando zancadas y se mueve la tierra y se mueven los hijos de la tierra. Descansan bajo los almendros.
Las perlitas blancas. Células transparentes.
Caben en un puño de plata.
Pero nosotros sabemos la historia de la harina y los metales. Las manos blancas que los hicieron. Las perlitas de los restos. Duermen como hijos de la tierra.
Los hijos y el olivo.
Células transparentes.
Los hijos y el olivo y las manos blancas que los crearon
como las cosas bellas
que jamás serán quemadas.

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Texto tomado de la página Vallejo & Co.




sábado, 14 de enero de 2023

[que nunca me ultiman porque nunca caen]

De Escrito a ciegas
MARTÍN ADÁN

Yo buscaba otro ser,
Y ése ha sido mi buscarme.
Yo no quería ni quiero ya ser yo,
Sino otro que se salvara o que se salve,
No el del Instinto, que se pierde,
Ni el del Entendimiento, que se retrae.

Mi día es otro día,
Algún no sé dónde estarme,
A dónde no sé ir en mi selva
Entre mis reptiles y mis árboles,
Libros y cementos
Y estrellas de neón.
Mujeres que se me juntan como la pared y como nadie…
        o como madre,
Y el recién nacido que sobre mí llora,
Y por la calle
Todas las ruedas
Reales y originales.
Así es mí día cabal,
Hasta la última tarde.

El Otro, el Prójimo, es un fantasma.
¿Existe el aire
Donde te asfixias y recreas
Respirando, tu cuerpo inane?
¡No, nada es sino la sorpresa
Eterna de tu mismo reencontrarte
Siempre tú los mismos entre los mismos muros
De las distancias y de las calles!
¡Y de los cielos estos techos
Que nunca me ultiman porque nunca caen!

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Texto tomado de Poemas escogidos de Martín Adán, Mosca Azul editores