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miércoles, 1 de mayo de 2024

[cada segundo sydal tu luz entre mis venas]

Sydal
MANUEL PANTIGOSO

Encadenada tu voz al gozo sydal viajas conmigo
y se agazapan en la nostalgia los fastos tu ternura
y abruptas florecen encerradas las palabras
como el sol cuando el horizonte lo divide y lo devuelve
supiste detener el mar mas no la playa
(las olas dejaron abiertos tus aromas)
cada segundo sydal tu luz entre mis yemas
cada segundo mis ansias de irme dejando atrás para mañana

supiste abrevar mis ojos los espacios antiguos
y juntos beber los labios dolidos que se inclinan
al ausentarse mis infancias y acudir en su agonía
plácido dolor tan suave ahora y siempre ya sin término

supiste todavía mostrar recuperado el sueño
y al fondo de ese sueño el otro sueño que perdimos
para que cada uno tenga su cuota asegurada
y se busque en sus capas infinitas donde la piel se muerde
desplomada
para que se conozca en el retorno a su propio corazón
(pesa dijiste demasiado)
y se descifre
en todas las auroras soñadas desprendidas o más lejos
más lejos donde encuentra de bruces bastante espacio
nuestra hermosa y solitaria soledad deshilachada

sydal primera y siempre nueva explosión donde escondimos
la hora secreta de soplo amanecida
sydal la bienvenida
y el adiós hasta siempre el tiempo se levante
sydal la travesía
apretada sangre sydal alondra derramada.

(De Sydal)

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Texto encontrado en Sol Negro.



jueves, 7 de diciembre de 2023

[ni estudiar en la madrugada]

Los perros románticos
ROBERTO BOLAÑO

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.

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Texto leído por primera vez en la Revista Aullido.




sábado, 28 de enero de 2012

w ostatnim śnie cierpienia

*** [Vivimos en lo profundo...]
KRZYSZTOF KAMIL BACZYŃSKI


Vivimos en lo profundo del cuerpo. En la raíz misma del espanto.
Nos talla el hambre paciente y nos cortan las heladas blancas.
Nos detenemos frente a las ventanas. La noche espera tras los cristales
y silenciosa se eriza la muerte al sentir al hombre.

Y nos fundimos lentamente. Sin mirarnos a los ojos
al día siguiente. Otra vez un hombre se ahogó en la noche.
Esta no es la tristeza de la fe. Son los corazones que encanecen
y se entibian, y se entibian, con amor y esperanza.

Sabemos tan sólo. Sólo eso sabemos: en el último sueño del sufrimiento
hay una casa tallada en el sol, y bajo ella la tierra tibia,
y allí en fuentes claras cual en espadas traslúcidas
reconocemos reflejados rostros aún humanos.


versión de Luc
ía Málaga Sabogal
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Texto encontrado aquí.

viernes, 10 de diciembre de 2010

de sueños

Salita para desayunar
WALTER BENJAMIN

Una tradición popular desaconseja contar sueños por la mañana, en ayunas. De hecho, quien acaba de despertarse sigue aún, en ese estado, bajo el hechizo del sueño. Pues el aseo no devuelve a la luz más que la superficie del cuerpo y sus funciones motrices visibles, mientras que en las capas más profundas, y también durante la ablución matinal, la penumbra gris del sueño sigue persistiendo, e incluso se consolida, en la soledad de la primera hora de vigilia. Quien rehúya el contacto con el día, ya sea por temor a la gente, ya sea por necesidad de recogimiento; no querrá comer y desdeñará el desayuno. De este modo evita la ruptura entre los mundos nocturno y diurno. Cautela ésta que sólo se justifica consumiendo el sueño mediante un intenso trabajo matinal, cuando no a través de la oración, ya que de otro modo provoca una confusión de los ritmos vitales. En esta disposición anímica, contar sueños resulta funesto porque el hombre, que aún es a medias cómplice del mundo onírico; lo traiciona con sus palabras y ha de atenerse a su venganza. Dicho en términos más modernos: se traiciona a sí mismo. Libre de la protección que le ofrecía la ingenuidad del sueño, queda totalmente desamparado al rozar, sin dominio alguno sobre ellas, sus propias visiones oníricas. Pues sólo desde la otra orilla, desde la claridad del día, es lícito apostrofar al sueño con el poder evocador del recuerdo. Este más allá del sueño sólo es alcanzable mediante una ablución análoga al aseo y que, no obstante, difiere totalmente de él. Pasa por el estómago. Quien está en ayunas habla del Sueño como si hablase en sueños.

en Dirección única

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Texto tomado de aquí.

Leído por primera vez en la versión polaca de Andrzej Kopacki, Ulica jednokierunkowa, Wyd. sic!, Warszawa 1997.