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jueves, 28 de enero de 2016

Nie więcej

Nada más
CZESŁAW MIŁOSZ
Traducción de Isabel Sabogal


Debería contar cómo es que cambié
Mi opinión sobre la poesía y cómo sucedió,
Que me considero hoy en día uno de los muchos
Comerciantes y artesanos del Imperio nipón
Que componen versos sobre la floración de los cerezos,
Sobre los crisantemos y la luna llena.

Si yo pudiera describir a las cortesanas de Venecia
Cuando en el patio con una brizna al pavorreal fastidian
Y del paño de seda, del cinto perlado
Capturar los pechos pesados, la roja
Marca en el vientre del broche del vestido,
Al menos tal como las veía el capitán de los galeones
Llegados aquel día con la carga de oro;
Y si a la vez pudiera sus pobres huesos, en el cementerio
Cuyo portón va lamiendo el mar grasoso,
Encerrar en una palabra más fuerte que el último peine,
Que bajo la lápida, en el polvo, va esperando la luz,

No dudaría. De la materia tenaz
¿Qué podemos rescatar? Nada, a lo sumo belleza.
Y entonces nos deben bastar las flores del cerezo
Y los crisantemos y la luna llena.

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Miłosz, Cz. (2012). Poesía escogida. Selección y traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski. Lima: Embajada de la República de Polonia en Lima, Instituto Cultural Peruano Norteamericano y Ediciones del Hipocampo, p. 39

martes, 23 de octubre de 2012

La lista de Alex (incompleta)

La voz de Sinatra entre 1948 y 1956
El pie derecho de Donald O’Connor
El antiguo camino al colegio en una mañana de marzo
La letra א
Estar dentro de ella, sus piernas alrededor de mis caderas
Gente resbalando y cayendo
Chistes
Gatos con sobrepeso
Las peliculas de Kitty Alexander
Relaciones que no tienen que ver con sangre ni con ningun otro fluido
Tabaco
Decir a los niños que la vida es solo sufrir
Alcohol
Dios
El olor de la canela
Esther


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Zadie Smith, The Autograph Man, Penguin Books: London 2002, p. 324-325

viernes, 19 de octubre de 2012

la belleza aaaa la belleza

La belleza A es una belleza limpia, rosa, decente. Su hora del día es la mañana, su sabor el dulce, que gusta a los recién nacidos. La primera belleza que se puede reconocer, apta para menores, franca. Puede empalagar, pero nunca miente; ya avisaba desde el principio de su dulzor aburrido. Es la belleza de los cachorros, las flores abiertas, los campos a la luz del mediodía, el olor de la colonia, la bailarina dando vueltas en su cajita de música.
(...)
La belleza E es la belleza que sólo algunos ojos pueden detectar. Pasada de moda o futurista. Demasiado cotidiana o demasiado exótica para ser reconocida en un primer golpe de vista. Es una belleza que se infiltra en la voluntad secretamente.
(...)
La belleza I es la belleza de lo llamativo. Pavos reales, monos albinos, tartas de boda y adornos tribales. Su sabor es el picante. Es una belleza difícil de ignorar por los sentidos, pero el corazón previene contra ella.
(...)
La belleza O es la que guarda un misterio. Hay que mirarla con unos ojos que están en las tripas. Hay que hacer un pacto con los sentidos. Es la belleza de la contradicción. El murciélago, animal del aire y de lo subterráneo, ciego, como Plutón. La serpiente, unas veces el mal, otras, la sabiduría; símbolo de la medicina y la curación.
(...)
La belleza U es la que por hábito o piedad se encuentra en lo mediocre o en lo sencillamente feo. Todo objeto compite por el amor de los ojos del mundo, y cada uno tiene su recurso. Los objetos con belleza A, su luz, los objetos con belleza E, su sombra. Los I, su estrépito. Los O, su resistencia. Hay otros objetos que no luchan, sino que piden auxilio. Los perros salchicha, con sus grandes ojos. Los niños pobres, con sus grandes ojos, el tío feo a quien no quiere nadie, con sus grandes ojos. Las causas perdidas.

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Tomado de: Rebeca Tabales, Eres bella y brutal
Texto encontrado aquí.

viernes, 22 de febrero de 2008

Problemilla IV

Venus Anadiomena
ARTHUR RIMBAUD

Como de un ataúd de hojalata verde,
emerge una cabeza de cabellos pringosos
y oscuros de mujer de una bañera vieja,

brutal y lentamente, con déficit bastante
malremendados; luego, el cuello graso
y gris, las paletillas que resaltan,
la corta espalda que entra y luego sale;
la redondez del lomo parece tomar vuelo;
y aparece la grasa bajo la piel a lonchas;
el espinazo está rojizo, y todo de un olor
extrañamente horrible, saltan a la vista
singularidades que hay que ver con lupa...
Aparecen grabadas dos palabras
en los riñones: Clara Venus;
Y se remueve el cuerpo mientras se alza la grupa
horriblemente bella ulcerada en el ano.

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Texto extraído de aquí.