jueves, 15 de septiembre de 2022

Un poema de Miguel Gil Castro

Cuarto creciente


Y yo que nací de la costra
de una virgen, rota en las orillas,

con la espuma de mi sal acaricio
tus criaturas nocturnas. Llamándote:

ven aquí, ven aquí.

Vencido por el desierto, esta noche
—una vez más— detendré
                                        su tibieza.


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Texto incluido en el conjunto "Paradero desierto. Vol. I" disponible aquí.

miércoles, 31 de agosto de 2022

Un poema de Martin Carter


ESTOS SON LOS TIEMPOS FUNESTOS, MI AMOR

Estos son los tiempos funestos, mi amor.
Por toda la tierra avanzan a rastras escarabajos morenos.
El brillo del sol está escondido en el cielo.
Las flores rojas inclinan su cabeza en terrible pesar.

Estos son los tiempos funestos, mi amor.
Es la temporada de opresión, metal oscuro y lágrimas.
Es el festival de pistolas, el carnaval de miseria.
Por todas partes las caras de los hombres se ven tensas y ansiosas.

¿Quién viene caminando en la oscuridad de la noche?
¿Las botas de quién marchan pesadamente sobre la hierba tierna?
Es el hombre de la muerte, mi amor, el invasor extranjero
mirándote dormir y apuntando a tu sueño.

Traducción de Keith Ellis

En: Poetas del Caribe inglés: Antología. Volumen II / Caribbean Poets Writing In English: An Anthology. Volume II
Selección, introducción, traducción y notas de Keith Ellis
Caracas: Fundación Editorial El perro y la rana, 2008, pp. 542-543

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Texto compartido por el Centro Cultural Trilce.

lunes, 15 de agosto de 2022

Un poema de Jorge Díaz Untiveros


He regresado
(Ernesto regresa a Pucará, 1925)

He regresado a verte, Torcaza mamita,
pasando por ciudades extrañas

He visto rostros poblar el vientre del mundo,
hombres, ecuación al hombro,
soñar
salvo cuando dormían

He visto pájaros
en cuyos picos de plomo
yacían trenzados el sol
y los gusanos

Colgado junto a la ropa lavada,
el cielo puro

Más allá, siempre más adelante de uno,
iba tu recuerdo

Torcaza mamita,
reflorecías a cada instante

Nunca te olvidé

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Texto encontrado aquí.

viernes, 29 de julio de 2022

Lenguajes XXXII






El Mar
Jorge Luis Borges

Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?

Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas

tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.

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Texto encontrado aquí.

viernes, 15 de julio de 2022

Un poema de César Vallejo

LA CENA MISERABLE

Hasta cuándo estaremos esperando lo que
no se nos debe... Y en qué recodo estiraremos
nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo
la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.
Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido!...
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado...
Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!
Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde
yo nunca dije que me trajeran.
De codos
todo bañado en llanto, repito cabizbajo
y vencido: hasta cuándo la cena durará.
Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla,
y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara
de amarga esencia humana, la tumba...
Y menos sabe
ese oscuro hasta cuándo la cena durará!

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Texto encontrado aquí.

jueves, 30 de junio de 2022

Un poema de Blanca Varela



PUERTO SUPE
A J.B.

Está mi infancia en esta costa,
bajo el cielo tan alto,
cielo como ninguno, cielo, sombra veloz,
nubes de espanto, oscuro torbellino de alas,
azules casas en el horizonte.
Junto a la gran morada sin ventanas,
junto a las vacas ciegas,
junto al turbio licor y al pájaro carnívoro.

¡Oh, mar de todos los días,
mar montaña,
boca lluviosa de la costa fría!

Allí destruyo con brillantes piedras
la casa de mis padres,
allí destruyo la jaula de las aves pequeñas,
destapo las botellas y un humo negro escapa
y tiñe tiernamente el aire y sus jardines.

Están mis horas junto al río seco,
entre el polvo y sus hojas palpitantes,
en los ojos ardientes de esta tierra
adonde lanza el mar su blanco dardo.
Una sola estación, un mismo tiempo
de chorreantes dedos y aliento de pescado.
Toda una larga noche entre la arena.

Amo la costa, ese espejo muerto
en donde el aire gira como loco,
esa ola de fuego que arrasa corredores,
círculos de sombra y cristales perfectos.

Aquí en la costa escalo un negro pozo,
voy de la noche hacia la noche honda,
voy hacia el viento que recorre ciego
pupilas luminosas y vacías,
o habito el interior de un fruto muerto,
esa asfixiante seda, ese pesado espacio
poblado de agua y pálidas corolas.
En esta costa soy el que despierta
entre el follaje de alas pardas,
el que ocupa esa rama vacía,
el que no quiere ver la noche.

Aquí en la costa tengo raíces,
manos imperfectas,
un lecho ardiente en donde lloro a solas.

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Texto encontrado aquí.

miércoles, 15 de junio de 2022

Bez




Sin
Tadeusz Różewicz

el mayor acontecimiento
en la vida de uno
es el nacimiento y muerte
de Dios

padre Padre nuestro
por qué
como un mal padre
de noche

sin señales sin huella
sin palabra

por qué me abandonaste
por qué yo Te abandoné

la vida sin dios es posible
la vida sin dios es imposible

si en la infancia me alimentaba
de Ti
comía el cuerpo
bebía la sangre

me abandonaste tal vez
cuando intenaba abrir
los brazos
abarcar la vida

sin pensarlo
abrí los brazos
y Te dejé ir

o tal vez escapaste
al no poder oír
mi risa

Tú nunca ríes

o tal vez me hayas castigado
pequeño y oscuro
por mi obstinación
soberbia
por
intentar crear
a un hombre nuevo
lengua nueva

me abandonaste sin murmullo
de alas sin relámpagos
como ratón de campo
como agua al absorberse en la arena
ocupado distraído
no percibí tu huida
tu ausencia
en mi vida

vivir sin dios es posible
vivir sin dios es imposible

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Texto encontrado aquí.
Traducción de Alhelí Málaga

lunes, 30 de mayo de 2022

Un poema de Adam Zagajewski















Canción del emigrado

En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol
ardiente, a través del cual, como en el circo,
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos y, como ellos,
impotente. En ciudades ajenas
permaneceremos, como los árboles, como las piedras.

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Texto encontrado aquí.
Traducción de Elzbieta Bortkiewicz

sábado, 14 de mayo de 2022

Lenguajes XXXI







Quisiera estar solo en el sur
Luis Cernuda


Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.


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Texto encontrado aquí.

sábado, 30 de abril de 2022

Lenguajes XXIX



EL AGUA DE LOS SUEÑOS
Flor Bárcenas Feria

Rotas están las puertas de
la tierra.
CZESŁAW MIŁOSZ
 
Pescar del agua del sueño una puerta abierta
que te lleve al patio de tu infancia
para decirle a tu padre que no sacrifique animales frente a ti
que no haga pactos con tu dolor para honrar su apellido
ni que use el patio para festines con tiros al aire
mientras tu fragilidad es descubierta sola
delante de tu garganta
solo escuchada por el río.

Abrir la puerta
y detener siete veces la mano de tu padre
y siete veces perdonarle
y siete veces escribirle el mensaje en su sangre:
La infancia hala como la criatura blanca
ahogada en el centro del río.


De Bramidos de agua dulce (2020)
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Texto encontrado aquí.

domingo, 10 de abril de 2022

lenguajes XXVIII











POEMA CURSI PARA LO YA SIDO
Montserrat Álvarez

Persistencia de lo sido algún día, más bien que
de ninguna continuidad llamada "yo", lo sido
como mera y totalmente sido, atómico
e irrecuperable: no lo que sigo siendo,
que no es nada, sino lo que no soy
o ya no soy,
me hace pensar en Lima / cada quien
tendrá su propia Lima / para algunos
será la de los malos viajes del terokal / para unos cuantos
será la del Regatas y las olas del surfing / aun para otros más
será la de aquel chifa o la del rioba / También Lima
destruye su concepto y se atomiza
cuando se la remite a la experiencia / Lima
Produce un cierto efecto ya tan solo el nombrarla de este modo,
fácil treta, un efecto
vagamente "poético" -ya saben,
la infinitud virtual de la connotación
(Está también la lánguida inclinación de la cursiva,
recurso que sugiere la tristeza
de manera sencilla y eficaz)-
Yo quiero ahora decirla a mi manera / No es desde la nostalgia,
exactamente, que escribo este decir / más bien podría
entenderse pensado desde una especie de "fragmentariedad",
si es posible explicar algo tan impreciso y como turbio,
he de reconocerlo / pero al grano:
la Lima que recuerdo o que quizá traiciono
y sólo invento -como todo lo sido, justamente-,
es la de ciertas zonas o arrabales
-no sé en rigor
cómo es que se nombran estos sitios-,
quizá sea "suburbios" el término adecuado,
mas no tengo al respecto ninguna certidumbre
Zonas, en fin, ámbitos semejantes
a lo que se disgrega y se confunde
con la atmósfera o con el horizonte,
o donde, si se quiere,
lo cotidiano inicia lo fantástico,
tal vez lo fantasmal
Calles, para entendernos, que terminan
en aquellas regiones del espacio
en las que éste limita con la Nada
Estas calles, al cabo de unas casas,
cada vez más pequeñas, como si lo real
se despidiera en ellas poco a poco -o es al menos así
como son en mi mente, en sus dibujos
inconclusos y vagos como esbozos
de lo que me fue propio y me es extraño
o de lo que fue yo y ahora es otro-,
más modestas también conforme avanza
el caminante y como dotadas
por su propia humildad de discreción,
diría quizá incluso introvertidas, vueltas
sobre sí mismas, más grávidas y densas
de sentido, más llenas
que las grandes y suntuosas de interioridad,
de hondura o de silencio (más llenas, simplemente,
se podría decir)
Y estas calles, decía, al cabo de las últimas aceras
de pálido cemento melancólico,
comienzan a borrarse, pierden o difuminan
sus contornos, se vuelven
espectrales, semejantes
al momento en el cual comienza un sueño
Su ser quimérico -el de todos
los sueños y el de Lima-
se revela, si persiste un rincón de lucidez,
por un detalle poco razonable
o en desacuerdo con lo verosímil
A veces es un quiosco en medio de un desierto
deshabitado y evidentemente
prehumano, cuyo vacío
niega toda función a ese vestigio
por completo social y antropomorfo
Y de pronto, como si lo real, según decía,
se despidiera delicadamente, siniestramente,
promisoriamente,
anunciando algo nuevo, deseable e inquietante,
el lugar del terror y la esperanza,
que es lo desconocido e imprevisible,
la zona de lo sólo presentido, de pronto, les decía
-y entonces en el aire lo bello y lo espantoso se confunden-,
se extinguen estos últimos vestigios como huellas
dejadas en la arena de lo mudo, de lo que no fue nunca, cual si dispersas
por una brisa oceánica / es entonces
cuando aparece el mar

Asunción, Paraguay, miércoles 20 de septiembre de 2006, 9:00 p.m.
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Texto encontrado aquí.