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domingo, 8 de octubre de 2017

:)

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MICHAŁ ZABŁOCKI


Creo que exagero un poco con lo de vestirme
Tengo la sensación de que es un acto que no debería ocupar más de un minuto de tiempo
Y a mí no me quiere ocupar menos de diez
Primero la temperatura exterior
Después la fuerza del viento
Después el contenido del armario
Después con qué empezar
Si es con esos pantalones dónde está la camisa
Si es con la camisa no hay unos pantalones que peguen
La chaqueta no queda bien con todo eso
Los calcetines a saber dónde se han metido
Los calzoncillos rotos
Así que fruto de la desesperación y de la buena fe me visto de cualquier forma
Para llegar a tiempo a la ciudad
Y allí empiezan a mirar y poner ojos de plato
Ése sí que se viste como un payaso
Seguro que se ha pasado una hora eligiendo

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Traducción de Abel Murcia Soriano
Texto tomado de aquí.

domingo, 30 de abril de 2017

¿ojear u hojear?

ojear
De ojo.

  1. tr. Mirar a alguna parte.
  2. tr. aojar (‖ hacer mal de ojo).
  3. tr. Lanzar ojeadas a algo.
  4. tr. Mirar superficialmente un texto.

hojear
  1. tr. Mover o pasar ligeramente las hojas de un libro o de un cuaderno.
  2. tr. Pasar las hojas de un libro, leyendo deprisa algunos pasajes.
  3. intr. Dicho de un metal: Tener hoja.
  4. intr. Dicho de las hojas de un árbol: Moverse o menearse.

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www.rae.es

lunes, 28 de octubre de 2013

Poemas repetidos I

La prisión
MANUEL SCORZA

¡No puedes salir del jardín

donde mi amor te aprisiona!
Presa estás en mí.
Aunque rompas el vaso,
seguirá intacta
la columna perfecta del agua; 

aunque no quieras siempre lucirás
esa corona invisible
que lleva toda mujer a la que un poeta amó.

Y cuando ya no creas en estas mentiras,
cuando borrado el rostro de nuestra pena,
ni tú misma encuentres tus ojos bellísimos
en la máscara que te preparan los años,
a la hora en que regatees en los mercados,
los jóvenes venados vendrán a tu Recuerdo
a beber agua.

Porque puede una mujer
rehusar el rocío encendido del más grande amor,
pero no puede salir del jardín
donde el amor la encerró.

¿Me oyes?
No puedes huir.
Aunque cruces volando los años,
no puedes huir:


yo soy las alas con que huyes de mí.
 
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Texto tomado de aquí.

sábado, 14 de abril de 2012

'un lenguaje nuevo para ti'



Palabras son cansancio
EL ÚLTIMO DE LA FILA

Mírame a la cara, y dime lo que ves;
Un ser loco por vivir en paz,
¿qué otra cosa es vivir sino enloquecer?
No soy el centro del mundo,
porque un día salí despedido hacia las estrellas,
borracho del azul del cielo.
¿Cómo pretendes que sea responsable?
Palabras que son cansancio.
Pero yo te prometo inventar, un lenguaje nuevo para ti.
La gran pesadilla es despertar,
cuando no se tiene otro lugar,
mas allá de los propios sueños.
¿Y cómo pretendes que sea responsable
si todos nacimos para beber la vida a tragos?
Y al despertar te recuerdo rodeada
de esa quietud con que vivías a mi lado,
para velar por el silencio primitivo.
Palabras que son cansancio.
Pero yo te prometo inventar, un lenguaje nuevo para ti.
Mírame a la cara, dime lo que ves,
un ser huraño y solitario,
¿qué otra cosa es vivir sino soledad?
Y ahora mira hacia afuera,
y dime lo que ves hay un mundo yermo y solitario,
¿qué otra cosa es el mundo sino soledad?
¿Y cómo pretendes que sea responsable?
No quiero hablar, ni tampoco que me hables,
si al despertar, te recuerdo rodeada
esa quietud con que vivías a mi lado,
para velar por el silencio primitivo.
Palabras que son cansancio.
Pero yo te prometo inventar, un lenguaje nuevo para ti.
La gran pesadilla es despertar
cuando no se tiene otro lugar,
más allá de los sueños.

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Letra tomada de aquí.

domingo, 29 de mayo de 2011

lagaña o legaña?

lagaña.
1. f. legaña.

legaña.
(De lagaña).
1. f. Humor procedente de la mucosa y glándulas de los párpados, cuajado en el borde de estos o en los ángulos de la abertura ocular.

esto quiere decir que legaña es la forma recomendada

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sábado, 21 de mayo de 2011

pop



Palabras que se esconden
JARABE DE PALO
fragmento

La verdad es a veces mentira,
lo bueno malo,
la amargura simpatía.

El amor es a veces mentira,
la pasión hastío,
la tristeza alegría.

No sé que hacer para explicarte
que tú eres como un libro
que no supe escribir
con palabras de amor,
con palabras que no mienten
con palabras que se esconden
y que nunca sabré donde...

tic tac

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Letra tomada de aquí.

martes, 2 de noviembre de 2010

qué pánfila

pánfilo, la.

(Del lat. Pamphĭlus, n. p., y este del gr. πάμφιλος, bondadoso).

1. adj. Cándido, bobalicón, tardo en el obrar. U. t. c. s.
2. m. desus. Juego de burla que consistía en apagar una cerilla con que querían quemar a uno, y el apagarla había de ser soplando y pronunciando a un tiempo la palabra pánfilo.

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viernes, 9 de julio de 2010

contradicciones de un vocablo

albricias.
(Del ár. hisp. albúšra, y este del ár. clás. bušrà). 1. f. pl. Regalo que se da por alguna buena nueva a quien trae la primera noticia de ella. 2. f. pl. Regalo que se da o se pide con motivo de un fausto suceso.
albricias. 1. interj. U. para denotar júbilo.
ganar alguien las ~. 1. loc. verb. Ser el primero en dar alguna buena noticia al interesado en ella.

viernes, 19 de febrero de 2010

Nocturno

Nocturno
RAFAEL ALBERTI

Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre

se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven: son palabras.

Balas. Balas.


Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,

humaredas perdidas, neblinas estampadas.
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!

Balas. Balas.


Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,

lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.

Balas. Balas.


Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

lunes, 18 de enero de 2010

existenz

—Síndrome de Streler —me dijo una vez Fabrizio. Nunca supe si inventaba o recordaba los síndromes que disparaba a todo el mundo, pero casi nunca figuraban en bibliografía alguna—. Cree que los demás no lo registran, cree que es un fantasma.
—¿Cómo se cura?
—¿La inexistencia? Es sencillo: exista. Hay cuatro maneras de existir en el mundo: el poder, la belleza, el sufrimiento y el amor, que es una mezcla de las otras tres.

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Pablo de Santis, Teatro de la memoria
Leído por primera vez en la traducción de Tomasz Pindel para ed. Muza
Texto tomado de aquí.

lunes, 4 de febrero de 2008

73

Rayuela
JULIO CORTÁZAR

Sí, pero quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette, saliendo de los portales carcomidos, de los parvos zaguanes, del fuego sin imagen que lame las piedras y acecha en los vanos de las puertas, cómo haremos para lavarnos de su quemadura dulce que prosigue, que se aposenta para durar aliada al tiempo y al recuerdo, a las sustancias pegajosas que nos retienen de este lado, y que nos arderá dulcemente hasta calcinamos. Entonces es mejor pactar como los gatos y los musgos, trabar amistad inmediata con las porteras de roncas voces, con las criaturas pálidas y sufrientes que acechan en las ventanas jugando con una rama seca. Ardiendo así sin tregua, soportando la quemadura central que avanza como la madurez paulatina en el fruto, ser el pulso de una hoguera en esta maraña de piedra interminable, caminar por las noches de nuestra vida con la obediencia de la sangre en su circuito ciego.

Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo en que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura? Rebelión, conformismo, angustia, alimentos terrestres, todas las dicotomías: el Yin y el Yang, la contemplación o la Tatigkeit, avena arrollada o perdices faisandées, Lascaux o Mathieu, qué hamaca de palabras, qué dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room. El solo hecho de interrogarse sobre la posible elección vicia y enturbia lo elegible. Que sí, que no, que en ésta está… Parecería que una elección no puede ser dialéctica, que su planteo la empobrece, es decir la falsea, es decir la transforma en otra cosa. Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. En uno de sus libros, Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. El tipo murió de un síncope, y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guarda, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación. Sólo se calma cuando saca el tornillo y lo mira, se queda mirándolo hasta que oye pasos y tiene que guardarlo presuroso. Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo. Picasso toma un auto de juguete y lo convierte en el mentón de un cinocéfalo. A lo mejor el napolitano era un idiota pero también pudo ser el inventor de un mundo. Del tornillo a un ojo, de un ojo a una estrella… ¿Por qué entregarse a la Gran Costumbre? Se puede elegir la tura, la invención, es decir el tornillo o el auto de juguete. Así es cómo París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde un fuego inventado, una incandescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo, la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena, máquina de torturas como puntillas, agonía en una jaula atestada de golondrinas enfurecidas. Ardemos en nuestra obra, fabuloso honor mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette. Incurables, perfectamente incurables, elegimos por tura el Gran Tornillo, nos inclinamos sobre él, entramos en él, volvemos a inventarlo cada día, a cada mancha de vino en el mantel, a cada beso del moho en las madrugadas de la Cour de Rohan, inventamos nuestro incendio, ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección, quizá las palabras envuelvan esto como la servilleta el pan y dentro esté la fragancia, la harina esponjándose, el sí sin el no, o el no sin el sí, el día sin Manes, sin Ormuz o Arimán, de una vez por todas y en paz y basta.

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Texto extraído de aquí.