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sábado, 11 de marzo de 2023

[brumas malvas]

La caída de Ícaro
ALE PASTORE

Pintura de Marc Chagall

¿Será que ya duermes en el mundo
azul cobalto de Marc Chagall?

Sobre el estupor de los riachuelos silenciosos,
sabiéndote camino que marca las salidas
y acortan las brumas malvas que la cruzan.

Serás levedad celeste sobre las alas de Ícaro,
saltando al abismo en un vuelo de espera
kilómetros bajo las nubes, al ras del suelo.

¿A dónde trasladar las cenizas de la negra noche?

¿A dónde lleva esa vía y su sentido?

Dicen, anda ahuyentando el temporal que se desvanece,
medianamente alejado del dolor, así; desplegando la tristeza,
como si asomase la apocalíptica combinación,
alta quimera delirando sobre su cabeza de León.

Ahuyentando lo que en continuidad, ya nunca es
y ahora a lo lejos, el sentir de la nada
bajo la gracia misma de la tierra solitaria,
trasladando los colores al linde de tu blanco cuerpo.

La vida quiere más vida, donde no cabe

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Texto encontrado en Nueva York Poetry Review



domingo, 5 de mayo de 2019

aguas verdes

Resultado de imagen para brueghel caida icaro

Musée des Beaux-Arts
W. H. AUDEN

Acerca del dolor jamás se equivocaron
los Antiguos Maestros. Y qué bien entendieron
su función en el mundo. Cómo llega
mientras alguno cena o abre la ventana
o nada más camina sin objeto.
Cómo, mientras los viejos aguardan reverentes
el milagroso Nacimiento, habrá siempre
niños sin mayor interés en lo que ocurre,
patinando en el estanque helado a la orilla del bosque.

No olvidaron jamás
que el eterno martirio ha de seguir su curso,
irremediablemente, en sórdidos rincones
donde viven los perros su perra vida
y el caballo del verdugo se rasca
las inocentes grupas contra un árbol.

Por ejemplo en el Ícaro de Brueghel:
con qué serenidad
todo parece lejos del desastre.
El labrador oyó seguramente
el rumor de las aguas y el grito inconsolable;
pero el fracaso no lo conmovió:
brillaba el sol como brilló en el cuerpo blanco
al hundirse en las aguas verdes.
Y la elegante y delicada nave
debió haber visto lo asombroso:
la caída de un hombre que volaba.
Mas el barco tenía un destino
y siguió navegando en calma.


Aproximación de José Emilio Pacheco, Tarde o Temprano, México, FCE, 1986, p. 260
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Texto encontrado aquí.