viernes, 27 de mayo de 2011

María Mancini

[de La montaña mágica de Thomas Mann]

Hablar de luto seria tal vez exagerado, pero mal que bien los ojos de Hans Castorp tenían en aquellos días una expresión más distraída que de costumbre. Esa muerte nunca habría tenido para él un significado sentimental especial, y los años de lejanía disminuyeron ese significado hasta hacerlo casi nulo, pero al suceder cortaba todavía un hilo, un último lazo que lo mantenía conectado a las tierras bajas, y hacía que aquello que Hans Castorp llamaba, con justicia, libertad, ahora se volviese completo. Ciertamente, en estas épocas finales, a las que hacemos referencia, desaparecieron incluso los retazos de contacto que había mantenido hasta entonces con las tierras bajas. No enviaba ni recibía ninguna carta. No mandaba traer ya desde allí sus puros "Maria Mancini". Encontró aquí arriba otra marca que le convenía y a la que era igualmente fiel que a su compañera de antaño. Era un producto que hasta a los exploradores del Polo Sur podría serles útil en soportar sus trabajos, pues cuando se lo fumaba, se tenía la impresión de estar a la orilla del mar - ¡y entonces era posible soportarlo todo! Era un puro de calidad, llamado "Rutlischwur", algo más corto que María, de color plomizo, adornado con una cinta azul, agradable y suave, que daba una ceniza espesa y blanca como la nieve, en la que podía distinguirse la vernación de la superficie de la hoja; se consumía de modo tan regular que podría servirle a nuestro joven para medir el tiempo en vez de una clepsidra, e incluso, cuando hacía falta, le servia para este fin, pues no llevaba ya su reloj de bolsillo. Se estropeó, se cayó alguna vez de la mesa de noche, y él no se lo dio al relojero para que lo arreglara, para ponerlo de nuevo en su marcha circular que marcaba el tiempo - por las mismas razones por las que renunció a tener un calendario, tanto aquel del que se arranca una hoja cada día, como aquel que nos indica cuando caen los distintos santos o fiestas: lo hizo en honor a la "libertad", en honor al paseo por la orilla, al durar permanente y al encanto hermético, al que él - ajeno a lo terrestre- había resultado susceptible y que se convirtió en la aventura de su vida, en el fondo en el que en esta sencilla historia sucedieron todas estas alquímicas aventuras.

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Versión en castellano de Alhelí Málaga a partir de la traducción de J. Łukowski. 

Leído por vez primera en (y traducido de) la versión polaca de Jan Łukowski: T. Mann, Czarodziejska góra, PIW, Warszawa 1961, s. 493

sábado, 21 de mayo de 2011

pop



Palabras que se esconden
JARABE DE PALO
fragmento

La verdad es a veces mentira,
lo bueno malo,
la amargura simpatía.

El amor es a veces mentira,
la pasión hastío,
la tristeza alegría.

No sé que hacer para explicarte
que tú eres como un libro
que no supe escribir
con palabras de amor,
con palabras que no mienten
con palabras que se esconden
y que nunca sabré donde...

tic tac

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Letra tomada de aquí.

sábado, 14 de mayo de 2011

mar de alhelí


Agosto
HÉROES DEL SILENCIO

la sangre gitana que llevo dentro
se mezcla en cóctel
de dulce sabor.
en la sangre gitana que llevo dentro
me arde fuego,
de mis manos, directa al corazón.
y de madrugada, alma de alhelí,
sobrevuela, trastornando marea,
cada madrugada, alma de alhelí,
y no lo siento por mí.

tarde o temprano
me perderé en cadenas.
una vez en la vida
debo encontrar dentro de mí
una noche de agosto
mi alma perdida
que arrojé al mar.

tierra prometida que nos pertenece
por obra, por arte,
y por gracia de dios.
tierra prometida que nos pertenece,
¿qué más nos da
ser moro o cristiano,
si hay para los dos?
en la sangre gitana que llevo dentro
me arde fuego,
de mis manos, directa al corazón,
al corazón ...

una vez en la vida
debo encontrar dentro de mí
una noche de agosto
mi alma perdida
que arrojé al mar.

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Texto extraído de aquí.

martes, 26 de abril de 2011

Pod jedną gwiazką

Bajo una pequeña estrella
WISŁAWA SZYMBORSKA

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos, cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas y que me esfuerce
después para que parezcan ligeras.

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Traducción tomada de aquí, sin mencionar al traductor.

miércoles, 20 de abril de 2011

Kinga Dunin, Zadyma - cz. 9 i ostatnia

Aunque entré al feminismo por la portezuela con el letrero „democracia liberal”, encontré aquí mucho mas de lo que esperaba. Ante todo, comprendí que ser mujer acarrea consecuencias mucho mas graves de lo que me parecía cuando tenia veinte años. Eso no significa que considere la diferencia de genero como la fundamental: al contrario, me hice mas sensible también a otras diferencias. Al fin y al cabo todo esto se dio al mismo tiempo que el cambio de sistema y la construcción del capitalismo. Se acabaron los tiempos en que se podía creer ingenuamente que el fin del comunismo traería un inmediato bienestar para todos. Pero fueron estos dos factores- la experiencia de la transformación y el feminismo- los que hicieron que el problema de las diferencias sociales, de la exclusión, de las desigualdades económicas volviese a revivir en mi cabeza. Se volvió tan real como el alguna vez básico conflicto entre las tendencias libertarias y el comunismo. Y en ese momento me separe (mentalmente) de mis compañeros de la oposición, de los que gran parte se hundió en los archivos y en exhibir su cualidad de antiguos luchadores. E incluso si no se hundieron, de todas formas se quedaron en tiempos en que aun no existía el termino „globalización”. Los antiguos comandantes*, que seguían aprovechando las acciones de Agora*, se petrificaron en un discurso que en algún momento tal vez fuera revolucionario, pero que hoy es conservador.

De modo semejante a las Manifas* feministas, las Paradas de la Igualdad Gay- por primera vez participe en este evento en el año 2003- son mas que un modo de reclamar la tolerancia y derechos en si. Son también un espectáculo. Véannos. Chóquense con el hecho de que existimos y de que somos distintos. Sin embargo, para mi esas ya no eran luchas. Voy a ellas como un ciudadano civilizado a una manifestación. Así, simplemente. Lo entendí, cuando después de la ultima Parada de Igualdad converse con mi ex hijastra. “Cuando iba entre la multitud, me di cuenta de cuantos somos- contaba ella- sentí que algo nos unía, y eso me conmovió tanto que me puse a llorar”. La escuchaba con envidia, pues recordaba esa sensación- incluso de las misas por la patria*- pero deje ya de experimentarla. Envejecí. Tampoco necesitaba de los eventos y luchas de lesbianas y gays para entender y hacerme consciente de algo. Eso sucedió antes.

Cuando iba al colegio, en los libritos concienciadores, la homosexualidad aparecía en la sección “desviaciones”. Pero eso no me llamaba la atención. Otras desviaciones sexuales eran decididamente mas excitantes. Que mas puedo decir? Hasta ahora no puedo explicarme mi propia falta de reflexión. La homosexualidad existía y al mismo tiempo no existía. Mientras crecía, me sucedía esto y aquello con amigas. Uno de mis primeros enamorados me confeso que, antes de mi, estuvo enamorado de un compañero del salón. Otro pata contaba a su vez como al no poder arreglárselas con ciertas cosas, fue al sexólogo. Este lo miro hondo a los ojos y lo invito a pasar un fin de semana en Mazury. Conocía a hombres muy solitarios, sobre los que sabia que eran homosexuales, así como hombres casados, sobre cuya preferencia por los muchachos se chismeaba abiertamente. Ello no tenia para mi ningún sabor a escándalo- nosotros, los hijos de Woodstock y del KOR, eramos bastante liberales, pero de un modo totalmente irreflexivo. Y tal vez por ello todas esas experiencias e informaciones aparecían por un momento y de inmediato desaparecían. No conducían a ningún cambio en el pensar. No provocaban ninguna pregunta. Los libritos sobre desviaciones lo suyo, y la vida lo suyo. Todo eso sucedía por allí escondido, bajo la piel de la llamada normalidad. Recién hoy se que la emancipación consiste justamente en mostrar lo no mostrado, pero yo crecí en tiempos pre-emancipatorios. Y me desperté recién a fines de los ochenta como una señora de mediana edad.

Conocí a Julio. Julio era un indígena quechua del Perú. Llego a Polonia hace mas de diez años, a estudiar en un país socialista como premio por el comunismo del padre. Aquí se hizo parte de la oposición, de aquella que era mas de derecha. El 13 de diciembre* estaba en el astillero*. Arrestado junto a los demás, fue deportado y se instalo en París. Cuando, aun antes del 89, se dio cierta liberalización, se le permitió venir aquí de nuevo. Y entonces lo conocí, quizás en el departamento de una de las ministras del gobierno actual. Julio era distinto, pero no era un delicado señor con fularel. Era maravilloso, colorido, y no tenia absolutamente ningún problema con ser homosexual abiertamente. Fue el primer gay al que conocí. Y- lamentablemente- tenia el VIH. Hoy esta muerto. Nos gustaba discutir sobre quien es mejor escritor: Parnicki o Vargas Llosa. Yo, por supuesto, estaba del lado de Vargas Llosa. Hablamos poco sobre su orientación, mas sobre el racismo dominante en Francia. Y mucho sobre el sida. Mi hijo era aun pequeño, y el gato podía rascar hasta hacer sangrar. Había momentos en que tuve miedo, ademas de que realmente sabíamos muy poco sobre el VIH. Pero Julio era muy responsable, y yo pronto me iguale en las lecciones atrasadas. Me di cuenta que vivo en un país sin gays, y lo considere una perdida importante. (Aunque era justamente el momento del nacimiento del movimiento gay en Polonia, sin embargo públicamente aun había silencio al respecto). Y recién entonces apareció en mi cabeza el convencimiento claro y distinto de que la homosexualidad no es un problema moral. No es algo bueno o malo, simplemente es. Y- de modo semejante a la feminidad- tiene consecuencias mucho mas hondas, no se reduce solamente a con quien se duerme. Por eso también fui hincha del movimiento homosexual desde que apareció en la superficie de la vida publica. Y ya no necesitaba para ello participar en ninguna manifestación.

Sin embargo, aun considero que las manifestaciones, luchas y marchas son indispensables. Una marcha siempre es riesgosa para los que toman parte de ella. Es riesgo de ridiculización, de marginalización, de ser considerado un loco. No siempre puede uno esconderse en una multitud de miles. Durante al menos un momento hay que supeditarse a lemas sencillos, a veces demasiado sencillos. Pero es una escuela no solo de lucha, sino también de pensamiento. Y de sentir. Y la única ocasión, para, por al menos un momento encontrarse afuera del sistema y verlo desde allí.

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la parte anterior
¡Es todo! ¡Aquí acaba! Con bendición lejana de la autora- aquí esta.

sábado, 16 de abril de 2011

historias del cuerpo II

Amo también tu cuerpo
DANY CRUZ

Amo también tu cuerpo
lleno de sombras como de rastros de vejámenes
infringidos más allá de la noche.
A veces es catafalco disponible
para sembrar flores negras y negarlas al llegar el alba;
otras un pequeño rincón donde me acuño y lacto,
hambriento.

Más allá de tu cuerpo, las nubes cubren el cielo
y evitan que seamos vistos a millones de leguas
como sucede cuando te amo
y no puedo sino hacerme el dormido
y definitivamente tuyo
tu cuerpo es la tempestad de encontrarme cerca mío
sin poder hallarme
ser uno en equilibrio con el fuego
las estaciones depravadas ante tu mirada de ojos llenos
ante tu mirada que asesina mis poemas
tu mirada fresca de puta satisfecha.

Amo tu cuerpo por lo que es cuando logro palparlo
y temo que su brillo sea un efímero pasatiempo que desquicia dioses
o se vuelva el humo que me arroja negro bajo vórtices de estrellas negras
incapaces de obstruir el brillo de tu cuerpo
cuando ya estoy cerca.
San Miguel de Piura, 21 de marzo de 2004
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Texto tomado de aquí.

lunes, 11 de abril de 2011

Adiós a la sangre



Adiós a la sangre
RAFAEL ALBERTI

Yo me decía adiós llorando en los andenes.
Sujetadme,
SUJETAD A MI SANGRE,
paredes,
MUROS que la veláis y que la separáis de otras
SANGRES que duermen.
¿Yo me decía adiós porque iba hacia la MUERTE?

Ahora,
cuando yo diga ahora,
haced que el FUEGO Y LOS ASTROS que iban
a caer se HIELEN.
Que yo no diga nunca esa palabra en los trenes.

Porque,
escuchad:
¿es vuestra SANGRE la que grita al hundirse
en el agua con los puentes?

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de: Sermones y moradas
Texto tomado de aquí.

martes, 29 de marzo de 2011

Los caminos de la vida



Compositor: Omar Geles
Intérpretes: Los Diablitos, Los Ángeles Azules, Vicentico


Los caminos de la vida no son como yo pensaba
como me los imaginaba no son como yo creía (Coro).
Los caminos de la vida son muy difícil de andarlos
Difícil de caminarlos y no encuentro la salida (Coro).
Yo pensaba que la vida era distinta cuando estaba pequeñito yo creía
Que las cosas eran fáciles como ayer.
Que mi viejita buena se esmeraba por darme Todo lo que
necesitaba y hoy me doy cuenta que tanto así no es.
Porque mi viejita ya esta cansada de trabajar pa mi hermano y pa mi
Y ahora con gusto me toca ayudarla y por mi vieja luchare hasta el fin
Por ella luchare hasta que me muera y por ella no me quiero morir
Tampoco que se muera mi vieja pero que va si el destino es así
Los caminos de la vida no son como yo pensaba
Como los imaginaba no son como yo creía (Coro).
Los caminos de la vida son muy difícil de andarlos
difícil de caminarlos y no encuentro la salida (Coro).
“Ay mama” “ hay hombe” .
uno sabe que la vida de repente ha de acabarse
y uno espera que sea tarde que llegue la despedida.
Un amigo me decía recompensare a mis viejos
Por la crianza que me dieron y no le alcanzo la vida
Por eso te pido a ti mi Dios del cielo pa me guíes al camino correcto
Para mi viejita linda compensar para que olvide ese mal de sufrimientos
Y de ella se aparte ese mal de tormentos que para criarnos tuvo que pasar
Viejita linda tienes que entenderme no te preocupes todo va a cambiar
Yo sufro mucho madrecita al verte necesitada y no te puedo dar .
A veces lloro al sentirme impotente con tantas cosas que te quiero dar
Y voy a luchar incansablemente porque tu no mereces sufrir mas.
Los caminos de la vida no son como yo pensaba
Como los imaginaba no son como yo creía
Los caminos de la vida son muy difícil de andarlos
Difícil de caminarlos y no encuentro la salida.

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Texto tomado de aquí.

miércoles, 23 de marzo de 2011

banal

«¿Es posible que se resigne a vivir sólo por cobardía, por temor a la muerte?», se preguntó de pie junto a la ventana y mirando tristemente al exterior.
Sólo veía la gran pared, ni siquiera blanqueada, de la casa de enfrente. Al fin, cuando ya no abrigaba la menor duda acerca de la muerte del desgraciado, éste apareció.

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Sonia, esperando a Raskolnikov
Texto extraído de aquí.

viernes, 18 de marzo de 2011

no hace falta

TRES
No trates de dejar huella. No procures perdurar. No pienses en dejar una obra que te sobreviva. No lo intentes siquiera. Recuerda que en cien años nadie se acordará de ti y a nadie le importará lo que fuiste o lo que hiciste. Recuerda que la gente supo vivir durante miles de años sin ti y, con seguridad, seguirá haciéndolo cuando ya no estés. Lo raro no es que dejes de existir. Lo raro, lo impertinente, es que existas.

SIETE
No creas que mereces tener amigos. No fastidies a la gente con tu compañía. Aprende a estar a solas. No fundes un club de amigos. Si ya lo tienes, dalo de baja. No hay tal cosa como una amistad desinteresada. Nueve de cada diez amigos acabarán traicionándote y serán tus enemigos. Y aquel que no sea el décimo felón no lo será por pusilánime, no por leal. Nadie mejorará su vida gracias a tu amistad. Tu amistad es un baldón. No busques amigos. Ten coraje: busca enemigos. De paso ahorras tiempo, decepciones y malentendidos.

OCHO
No eres especial. No eres único. Eres uno más. No te reproduzcas. El futuro incierto de la especie humana no será mejor gracias a tu descendencia. Lo más probable es que tus hijos sean como tú, y eso ya es suficientemente malo para la especie (y puede que sean aún peores que tú). De modo que si quieres hacer una contribución al futuro de la humanidad, procura no esparcir tu semilla genética y usa algún método anticonceptivo. Piensa en los niños. Hazlo por ellos.

DIEZ
No te enamores. No te cases. No tengas hijos ni ahijados. No seas hincha de nadie. No escribas poemas de amor. No escuches canciones de amor. Sobre todo, no escribas canciones de amor. No pienses en el amor. No ames a nadie ni te ames ni mames cursilerías al respecto. Si de verdad amas a tu prójimo, no te le aproximes, déjalo en paz.

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Jaime Bayly, Secretos para ser feliz
Texto tomado de aquí.

martes, 15 de marzo de 2011

fuego

Ya no quedaba más que la espera y la venganza, y ahora que ha llegado el momento de la venganza y que la espera ha terminado, me doy cuenta con sorpresa de lo insignificante y vulgar que resulta todo lo que nos podemos contar, confesar o mentir: uno no puede sino aceptar la realidad. Yo ya he aceptado la realidad. Y el fuego purificador del tiempo ha extraído de mis recuerdos toda ira.

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El último encuentro. Sándor Márai, trad. Judit Xantus Szarvas, Salamandra, 1999.
Texto tomado de aquí.