Despertar con un rayo de sol
RICARDO SILVA-SANTISTEBAN
Dios del tiempo que empapas mis sienes
Padre ausente de la cumbre del habla
Espíritu y materia de un manantial secreto
El huracán del verbo sostiene tenues sílabas
Que apenas alimentan el canto
Con la purísima materia de su ser encadenado
Otra vez hemos perdido la madurez del lenguaje
Pero ascender entre sus cimas
Es el oficio del poeta
Hay que recomenzar la tarea de aprenderlo
Porque su centro se pierde entre audacias de voces
Y anheloso persiste del don de profecía
Y tú diosa del alba devela mis sentidos
Ya frutecen los astros no vistos de los cielos
Ya esplenden frescas brisas con descuido
Os abrazo con mis alas
Venid a mí luceros estrellados
La gracia de la aurora acapara mis ocios
La Vía Láctea es el ojo del universo
Una hormiga la sombra de la tierra
Entre cucharas y restos
Se devana la leche de la estrella
Y el alba se aproxima con sigilos de lobo
Fulgid luceros con rumor de torrentes
La vida ocupa de nuevo el esplendor de la luz
--------------
Ricardo Silva-Santisteban, Cuatro poemas secretos, Lustra Editores, Lima 2012, p. 12-13
ni sol ni sombra/ ni agua ni tierra/ ni triste casa/ ni rica hacienda/ ni un espejito para mirarme/ amaré al aire (w. delgado)
jueves, 12 de septiembre de 2013
miércoles, 14 de agosto de 2013
poemas olvidados I
2 AM. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia
Y mientras recitamos los salmos, mis recuerdos
interfieren el rezo como radios y como roconolas.
Vuelven viejas escenas de cine, pesadillas, horas
solas en hoteles, bailes, viajes, besos, bares.
Y surgen rostros olvidados. Cosas siniestras.
Somoza asesinado sale de su mausoleo. (Con
Sehón, rey de lo amorreos, y Org, rey de Basán).
Las luces del "Copacabana" rielando en el agua negra
del malecón, que mana de las cloacas de Managua.
Conversaciones absurdas de noches de borrachera
que se repiten y se repiten como un disco rayado.
Y los gritos de las ruletas, y las roconolas.
.................................................................."Y mi pecado está siempre delante de mí"
(De GETHSEMANI, Ky, 1960)
ERNESTO CARDENAL
2 AM. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia
en penumbra parece que está llena de demonios.
Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas.
La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.
.................................................................."Y mi pecado está siempre delante de mí"
en penumbra parece que está llena de demonios.
Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas.
La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.
.................................................................."Y mi pecado está siempre delante de mí"
Y mientras recitamos los salmos, mis recuerdos
interfieren el rezo como radios y como roconolas.
Vuelven viejas escenas de cine, pesadillas, horas
solas en hoteles, bailes, viajes, besos, bares.
Y surgen rostros olvidados. Cosas siniestras.
Somoza asesinado sale de su mausoleo. (Con
Sehón, rey de lo amorreos, y Org, rey de Basán).
Las luces del "Copacabana" rielando en el agua negra
del malecón, que mana de las cloacas de Managua.
Conversaciones absurdas de noches de borrachera
que se repiten y se repiten como un disco rayado.
Y los gritos de las ruletas, y las roconolas.
.................................................................."Y mi pecado está siempre delante de mí"
Es la hora en que brillan las luces de los burdeles
y las cantinas. La casa de Caifás está llena de gente.
Las luces del palacio de Somoza están prendidas.
Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra
y los técnicos en torturas bajan a las prisiones.
La hora de los policías secretos y de los espías,
cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas
y se ocultan los cadáveres. Un bulto cae al agua.
Es la hora en que los moribundos entran en agonía
La hora del sudor en el huerto, y de las tentaciones.
Afuera los primeros pájaros cantan tristes,
llamando al sol. Es la hora de las tinieblas.
Y la iglesia está helada, como llena de demonios,
mientras seguimos en la noche recitando los salmos.
y las cantinas. La casa de Caifás está llena de gente.
Las luces del palacio de Somoza están prendidas.
Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra
y los técnicos en torturas bajan a las prisiones.
La hora de los policías secretos y de los espías,
cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas
y se ocultan los cadáveres. Un bulto cae al agua.
Es la hora en que los moribundos entran en agonía
La hora del sudor en el huerto, y de las tentaciones.
Afuera los primeros pájaros cantan tristes,
llamando al sol. Es la hora de las tinieblas.
Y la iglesia está helada, como llena de demonios,
mientras seguimos en la noche recitando los salmos.
(De GETHSEMANI, Ky, 1960)
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Texto tomado de aquí.
Texto tomado de aquí.
miércoles, 31 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
Edward Stachura - Nie ma szczęśliwych miłości
No hay ningún amor feliz
LOUIS ARAGON
El hombre nada adquiere jamás Ni su ternura
Mi bello amor mi dulce amor mi amor perdido
Ni su amor ni su fuerza Y cuando abre los brazos
La sombra que proyecta es una cruz oscura
Y si abraza su dicha la destroza en pedazos
Su vida es una extraña y espantable locura
No hay ningún amor feliz
Su vida se parece a un inerme soldado
Que para otra estrategia ha sido preparado
Que madruga y de noche sufre de hambre y de sed
Y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado
Decid «mi pobre vida» y el llanto contened
No hay ningún amor feliz
Dentro de mí te llevo como un pájaro yerto
Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido
Que mis propios poemas tras de mí han repetido
Y que ya por tus ojos varias veces han muerto
No hay ningún amor feliz
El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado
Que lloren en la noche nuestros dos corazones
Por el dolor que esconde cada recuerdo amado
Las tragedias que nutren el éxtasis soñado
Los sollozos que impregnan las menores canciones
No hay ningún amor feliz
No hay amor que no aflija al par que desespera
No hay amor que no se halle mezclado a su dolor
No hay amor que no espante No hay amor que no hiera
No hay amor que no viva de lágrimas y espera
Y el amor de la patria lo mismo que tu amor
No hay ningún amor feliz
Pero este es nuestro amor
Texto tomado de aquí.
LOUIS ARAGON
El hombre nada adquiere jamás Ni su ternura
Mi bello amor mi dulce amor mi amor perdido
Ni su amor ni su fuerza Y cuando abre los brazos
La sombra que proyecta es una cruz oscura
Y si abraza su dicha la destroza en pedazos
Su vida es una extraña y espantable locura
No hay ningún amor feliz
Su vida se parece a un inerme soldado
Que para otra estrategia ha sido preparado
Que madruga y de noche sufre de hambre y de sed
Y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado
Decid «mi pobre vida» y el llanto contened
No hay ningún amor feliz
Dentro de mí te llevo como un pájaro yerto
Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido
Que mis propios poemas tras de mí han repetido
Y que ya por tus ojos varias veces han muerto
No hay ningún amor feliz
El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado
Que lloren en la noche nuestros dos corazones
Por el dolor que esconde cada recuerdo amado
Las tragedias que nutren el éxtasis soñado
Los sollozos que impregnan las menores canciones
No hay ningún amor feliz
No hay amor que no aflija al par que desespera
No hay amor que no se halle mezclado a su dolor
No hay amor que no espante No hay amor que no hiera
No hay amor que no viva de lágrimas y espera
Y el amor de la patria lo mismo que tu amor
No hay ningún amor feliz
Pero este es nuestro amor
Versión
de: Andrés Holguín
----------------------------- Texto tomado de aquí.
domingo, 30 de junio de 2013
junto a los ríos
Salmos 137 (RV60)
1 Junto a los ríos de Babilonia,
Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,
Acordándonos de Sion.
2 Sobre los sauces en medio de ella
Colgamos nuestras arpas.
3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos,
Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.
4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová
En tierra de extraños?
5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,
Pierda mi diestra su destreza.
6 Mi lengua se pegue a mi paladar,
Si de ti no me acordare;
Si no enalteciere a Jerusalén
Como preferente asunto de mi alegría.
7 Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén,
Cuando decían: Arrasadla, arrasadla
Hasta los cimientos.
8 Hija de Babilonia la desolada,
Bienaventurado el que te diere el pago
De lo que tú nos hiciste.
9 Dichoso el que tomare y estrellare tus niños
Contra la peña.
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Texto tomado de aquí.
1 Junto a los ríos de Babilonia,
Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,
Acordándonos de Sion.
2 Sobre los sauces en medio de ella
Colgamos nuestras arpas.
3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos,
Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.
4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová
En tierra de extraños?
5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,
Pierda mi diestra su destreza.
6 Mi lengua se pegue a mi paladar,
Si de ti no me acordare;
Si no enalteciere a Jerusalén
Como preferente asunto de mi alegría.
7 Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén,
Cuando decían: Arrasadla, arrasadla
Hasta los cimientos.
8 Hija de Babilonia la desolada,
Bienaventurado el que te diere el pago
De lo que tú nos hiciste.
9 Dichoso el que tomare y estrellare tus niños
Contra la peña.
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Texto tomado de aquí.
lunes, 24 de junio de 2013
tú, que a mi corazón
¿Dónde está mi mariposa interna para entonar tus frecuencias?
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La Lá, Jesús
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La Lá, Jesús
miércoles, 29 de mayo de 2013
lugares I
[una conversación en una novela]
-En estos días siento
como si al venir a este país uno hiciera un pacto con el diablo. Entregas tu
pasaporte al entrar, te lo sellan, quieres ganar un poquito de dinero, hacer un
buen comienzo … ¡pero quieres volver! ¿Quién querría quedarse? En este lugar
frío, húmedo, miserable, con comida horrenda, con periódicos que ponen los
pelos de punta- ¿quién querría quedarse? En un lugar donde nunca eres bienvenido,
tan solo tolerado. Apenas tolerado. Como si fueras un animal que por fin
aprendió a hacer sus cosas fuera de casa. ¿Quién querría quedarse? Pero has
hecho un pacto con el diablo… Te arrastra y arrastra y de pronto ya no puedes
regresar, tus hijos están irreconocibles, no perteneces a ninguna parte.
-No, eso no es cierto.
-Y entonces empiezas a
deshacerte de la idea misma de pertenecer
a alguna parte. De pronto esta cosa, este pertenecer,
empieza a parecer una mentira extensa y viscosa…Y empiezo a pensar que los
lugares de nacimiento son accidentales, que todo es un accidente. Pero si lo crees así, ¿a dónde vas? ¿Qué haces? ¿Cómo
puede entonces importar algo?
Mientras Samad
describía horrorizado esta distopía, Irie se avergonzaba al descubrir que ese
territorio de accidentes a ella le sonaba a paraíso. Sonaba a libertad.
-¿Dí, me entiendes? Yo sé que me entiendes.
Y con ello realmente
decía: ¿Hablamos el mismo lenguaje? ¿Somos del mismo lugar? ¿Somos iguales?
Irie le apretó la mano
y asintió vigorosamente [...]. ¿Qué más podía
hacer aparte de decirle lo que él quería oír?
-Sí -contestó- por
supuesto que sí, sí, claro que sí.
-----------------
Zadie Smith, White Teeth, London: Penguin Books 2001,
pp. 407-408
lunes, 27 de mayo de 2013
zamknięty echem
encerrado por un eco
KRZYSZTOF KAMIL BACZYŃSKI
Desde aquí el cielo es grande como el cielo sureño
que no cruzaste a nado -y ya no lo harás.
Expuesto a las estrellas después de las salvas del día
pasarás
como las ciudades abandonadas en el camino.
Inadvertido
traspasado por las balas de todas las guerras
morirás
encerrado por un eco menor como eco de algunos labios,
empequeñecido en el desván por el cuarto.
julio 1940
------------------
Traducción de Alhelí Málaga del 28 XI 2000
Texto original encontrado aquí.
KRZYSZTOF KAMIL BACZYŃSKI
Desde aquí el cielo es grande como el cielo sureño
que no cruzaste a nado -y ya no lo harás.
Expuesto a las estrellas después de las salvas del día
pasarás
como las ciudades abandonadas en el camino.
Inadvertido
traspasado por las balas de todas las guerras
morirás
encerrado por un eco menor como eco de algunos labios,
empequeñecido en el desván por el cuarto.
julio 1940
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Traducción de Alhelí Málaga del 28 XI 2000
Texto original encontrado aquí.
jueves, 2 de mayo de 2013
ni mi casa es ya mi casa
Romance sonámbulo
FEDERICO GARCÍA LORCA
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Texto encontrado aquí.
A Gloria Giner y Fernando de los Ríos
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
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Texto encontrado aquí.
jueves, 25 de abril de 2013
últimas lluvias
Panteísmo
GUSTAVO PÉREZ OCAMPO
Se marcharon las últimas lluvias...
El corazón como un pez ahogado en su propia luz,
perdido en su propio laberinto, herido en su propia
pena,
alza sus deseos locos, i no sabe si en el cielo
o en el olvido están los últimos salmos errantes.
Se marcharon las últimas lluvias...
Los ojos se llenan de una lejana melancolía,
i las manos húmedas de las últimas rosas,
i el pecho quebrantado como un cementerio
donde está enterrada la soledad.
¡Ah, los vagabundos, los poetas i las alamedas infinitas:
todo está poblado de ansiedad (terco rocío,
padrenuestris i polvorientos poemas).
Irse las últimas lluvias,
es como rezar una oración en un idioma que no se
comprende.
Como coger una fruta i quemarse las manos.
Como salir a la noche i de pronto olvidarse el propio
nombre.
Como haber amado cien años i ver las cenizas de
nuestras cartas
cayendo de los tejados.
Así han podido irse las últimas lluvias;
aguas gozosas, hechas de furias i suspiros,
aguas frágiles, remotas, almas derretidas, azules.
Aguas cándidas que jamás han deletreado los signos
del sueño i sus fantasmas.
Es una sensación de mar quemado, esto de ver
cómo se van las últimas lluvias...
El hombre cimbrando sus recuerdos,
alcanza la última gota de esta destrucción,
i se sumerge entre estaciones húmedas,
atestadas de gentes indiferentes.
El hombre es un loco que persigue al tiempo: lo
detiene
i lo pierde, i como un niño se pone a llorar
al borde de su asombro.
Es lo que ocurre cuando se van las últimas lluvias.
El tiempo dispone sus caprichos. Amanece a la hora
justa
del amanecer. Enciende el rubor de los jardines,
i se va antes del anochecer
para coger el último tren de la eternidad.
Es una sensación de bosque iluminado esto de ver
cómo se están yendo las últimas lluvias...
--------------------------
Red. Mario Pantoja, Piedra sobre piedra: poesía cusqueña contemporánea,, Municipalidad del Cusco: Cusco 2000, p. 128
Se marcharon las últimas lluvias...
El corazón como un pez ahogado en su propia luz,
perdido en su propio laberinto, herido en su propia
pena,
alza sus deseos locos, i no sabe si en el cielo
o en el olvido están los últimos salmos errantes.
Se marcharon las últimas lluvias...
Los ojos se llenan de una lejana melancolía,
i las manos húmedas de las últimas rosas,
i el pecho quebrantado como un cementerio
donde está enterrada la soledad.
¡Ah, los vagabundos, los poetas i las alamedas infinitas:
todo está poblado de ansiedad (terco rocío,
padrenuestris i polvorientos poemas).
Irse las últimas lluvias,
es como rezar una oración en un idioma que no se
comprende.
Como coger una fruta i quemarse las manos.
Como salir a la noche i de pronto olvidarse el propio
nombre.
Como haber amado cien años i ver las cenizas de
nuestras cartas
cayendo de los tejados.
Así han podido irse las últimas lluvias;
aguas gozosas, hechas de furias i suspiros,
aguas frágiles, remotas, almas derretidas, azules.
Aguas cándidas que jamás han deletreado los signos
del sueño i sus fantasmas.
Es una sensación de mar quemado, esto de ver
cómo se van las últimas lluvias...
El hombre cimbrando sus recuerdos,
alcanza la última gota de esta destrucción,
i se sumerge entre estaciones húmedas,
atestadas de gentes indiferentes.
El hombre es un loco que persigue al tiempo: lo
detiene
i lo pierde, i como un niño se pone a llorar
al borde de su asombro.
Es lo que ocurre cuando se van las últimas lluvias.
El tiempo dispone sus caprichos. Amanece a la hora
justa
del amanecer. Enciende el rubor de los jardines,
i se va antes del anochecer
para coger el último tren de la eternidad.
Es una sensación de bosque iluminado esto de ver
cómo se están yendo las últimas lluvias...
--------------------------
Red. Mario Pantoja, Piedra sobre piedra: poesía cusqueña contemporánea,, Municipalidad del Cusco: Cusco 2000, p. 128
martes, 9 de abril de 2013
desde el teatro
A veces Dios existe tan súbitamente.
[...]
[...]
[...] y, desde entonces, ni siquiera por un momento, ha habido luz más intensa que esta vela.
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Un tranvia llamado deseo, Tenesse Williams
Texto encontrado de aquí.
Texto encontrado de aquí.
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