martes, 8 de noviembre de 2011

lugar común xyz

Los hijos
EDUARDO GALEANO

Hace once años, en Montevideo, yo estaba esperando a Florencia en la puerta de la casa. Ella era muy chica; caminaba como un osito. Yo la veía poco. Me quedaba en el diario hasta cualquier hora y por las mañanas trabajaba en la Universidad. Poco sabía de ella. La besaba dormida, a veces le llevaba chocolatines o juguetes.

La madre no estaba aquella tarde, y yo esperaba en la puerta de la casa el ómnibus que traía a Florencia de la jardinería.

Llegó muy triste. No hablaba. En el ascensor hacía pucheros. Después dejó que la leche se enfriara en el tazón. Miraba el piso.

La senté en mis rodillas y le pedí que me contara. Ella negó con la cabeza. La acaricié, la besé en la frente. Se le escapó alguna lágrima. Con el pañuelo le sequé la cara y la soné. Entonces volví a pedirle:

-Andá, decime.

Me contó que su mejor amiga le había dicho que no la quería.

Lloramos juntos, no sé cuánto tiempo, abrazados los dos, ahí en la silla.

Yo sentía las lastimaduras que Florencia iba a sufrir a lo largo de los años y hubiera querido que Dios existiera y no fuera sordo, para poder rogarle que me diera todo el dolor que le tenía reservado.

(Días y noches de amor y de guerra)

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Eduardo Galeano, Amares, Alianza Editorial, Madrid 2006, p. 200

viernes, 4 de noviembre de 2011

canción profana I


te quiero igual
ANDRÉS CALAMARO

te quiero
pero te llevaste la flor
y me dejaste el florero
te quiero
me dejaste la ceniza
y te llevaste el cenicero
te quiero
pero te llevaste marzo
y te rendiste en febrero
primero
te quiero
igual

te quiero,
te llevaste la cabeza
y me dejaste el sombrero
te quiero
pero te olvidaste abril
en el ropero
pero igual
te quiero
no me gusta esperar
pero igual
te espero
primero
te quiero igual

te quiero
me dejaste el florero
y te llevaste la flor
pero igual
te quiero
me dejaste el vestido
y te llevaste el amor
te quiero
pero te olvidaste abril
en el ropero
primero
te quiero
igual

no sé si estoy despierto
o tengo los ojos abiertos
te quiero,
no sé si estoy despierto
o tengo los ojos abiertos
sé que te quiero
y que me esperan
más aeropuertos
te quiero
te llevaste la vela
y me dejaste el entierro
primero
te quiero
igual

te quiero
pero te llevaste la flor
y me dejaste el florero
te quiero
me dejaste la ceniza
y te llevaste el cenicero
te quiero
pero te llevaste marzo
y te rendiste en febrero
primero
te quiero
igual

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Letra tomada de aquí.

jueves, 3 de noviembre de 2011

canción sacra I



Tantum ergo Sacramentum
Veneremur cernui:
Et antiquum documentum
Novo cedat ritui:
Praestet fides supplementum
Sensuum defectui.

Genitori, Genitoque
Laus et iubilatio,
Salus, honor, virtus quoque
Sit et benedictio:
Procedenti ab utroque
Compar sit laudatio.
Amen.


(Himno de autoría del Aquinata)

Versión castellana:

Honremos, pues, echados por tierra, tan divino Sacramento; y queden desechados, pues vino el cumplimiento, los ritos del Antiguo Testamento. Y si el sentido queda pasmado de tanta y nueva cosa, lo que él no puede, pueda, ose lo que él no osa, la fe determinada y animosa.
Gloria al Omnipotente, y al gran Engendrador y al Engendrado y al inefablemente de entrambos inspirado, igual alabanza, igual honor sea dado.
Amén.

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Original tomado de aquí.
Versión castellana tomada de aquí.

domingo, 23 de octubre de 2011

Dobrobyt


















Bienestar
MATEUSZ CZARNECKI


No he sido banquero suizo ni campesino polaco en tiempos de guerra.
No colaboré con el servicio secreto ni atendí al rey de Inglaterra.

Conozco el sabor de la salchicha campestre, y no sé mucho de política. No me preocupa que me falte techo, porque mi casa de alguna manera se mantiene en pie. Y hago uso de la electricidad, que hace mucho ya que perdió el resplandor del lujo.
Sucede que a veces en alguna dependencia del estado me tratan fría y cruelmente, pero eso no está vinculado a asuntos que tenga en la conciencia. No es culpa mía el que no me persigan. Y asisto a una iglesia en la que cuelga una cruz impunemente.
Mis tiempos son más bien seguros. Las agencias funerarias trabajan por varios, y quienes hacen cola para ser atendidos por los especialistas del seguro tienen razón al decir que no debería haber colas, y siguen haciéndolas, abandonados, sabiendo que han sido abandonados.
¿Y qué hay con que el agua que tomo del grifo, de la tetera, sea la misma que hace falta en otro lugar? ¿En los confines de un mundo ya no mío, en los países del África postcolonial? ¿Qué hay con que mi paz haya costado regímenes y que en otra parte un hombre muera en lugar mío?
¿Si viniese aquí, pidiéndome agua, se la negaría acaso? ¿No le daría pan al hambriento, al huido?
Cuán problemática es mi inocencia. A nada le sirve. Todo lo justifica. En todo encuentra su causa.
¿Por qué cosas, pues, han de juzgarme aquellos que vendrán? ¿Por haber venido a ser parte de esta generación y por haber disfrutado de la paz que no alcanzó para ellos?
Soy hijo del universo y tengo derecho a estar aquí. Tengo buena voluntad, una cocina, una mesa y ganas de comer queso azul. Lo cierto es que también duermo bien, y no dudo en quedarme dormido.
Trato el pan del día como mi pan de cada día. Y boto las rebanadas con hongo directamente a la basura.


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Texto tomado de aquí.

sábado, 8 de octubre de 2011

a la huella, a la huella...


La Peregrinación
FÉLIX LUNA - ARIEL RAMÍREZ

A la huella, a la huella
José y María
Por las pampas heladas
Cardos y ortigas.

A la huella, a la huella
Cortando campo
No hay cobijo ni fonda
Sigan andando.

Florecita del campo,
Clavel del aire
Si ninguno te aloja
¿Adónde naces?

¿Donde naces, florcita?
Que estas creciendo,
Palomita asustada,
Grillo sin sueño.

A la huella, a la huella
José y María
Con un dios escondido
Nadie sabía.

A la huella, a la huella
Los peregrinos
Préstenme una tapera
Para mi niño.

A la huella, a la huella
Soles y lunas
Los ojitos de almendra
Piel de aceituna.

Ay burrito del campo
Ay buey barcino
Que mi niño ya viene,
Háganle sitio.

Un ranchito de quincha
Solo me ampara
Dos alientos amigos
La luna clara

A la huella, a la huella
José y María
Con un dios escondido
Nadie sabia.

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Texto tomado de aquí.

viernes, 16 de septiembre de 2011

principios de la Escritura

Mateo 6 
5 Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
6 Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
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16 Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
17 Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;
18 Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladronas minan y hurtan;
20 Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:
21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
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25 Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?.
27 Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo?
28 Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
29 Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?
31 No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?
32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

Mateo 7
6 No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.
9 ¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?
10 ¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?
12 Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.
13 Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella.
14 Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.
15 Y guardaos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.
18 No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos.
19 Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
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28 Y fué que, como Jesús acabó estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina;
29 Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

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Palabra tomada de aquí.
La Santa Biblia - Versión Reina-Valera 1909

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Defensa del árbol

NICANOR PARRA

Por qué te entregas a esa piedra
Niño de ojos almendrados
Con el impuro pensamiento
De derramarla contra el árbol.
Quien no hace nunca daño a nadie
No se merece tan mal trato.
Ya sea sauce pensativo
Ya melancólico naranjo
Debe ser siempre por el hombre
Bien distinguido y respetado:
Niño perverso que lo hiera
Hiere a su padre y a su hermano.
Yo no comprendo, francamente,
Cómo es posible que un muchacho
Tenga este gesto tan indigno
Siendo tan rubio y delicado.
Seguramente que tu madre
No sabe el cuervo que ha criado,
Te cree un hombre verdadero,
Yo pienso todo lo contrario:
Creo que no hay en todo Chile
Niño tan malintencionado.
¡Por qué te entregas a esa piedra
Como a un puñal envenenado,
Tú que comprendes claramente
La gran persona que es el árbol!
Él da la fruta deleitosa
Más que la leche, más que el nardo;
Leña de oro en el invierno,
Sombra de plata en el verano
Y, lo que es más que todo junto,
Crea los vientos y los pájaros.
Piénsalo bien y reconoce
Que no hay amigo como el árbol,
Adonde quiera que te vuelvas
Siempre lo encuentras a tu lado,
Vayas pisando tierra firme
O móvil mar alborotado,
Estés meciéndote en la cuna
O bien un día agonizando,
Más fiel que el vidrio del espejo
Y más sumiso que un esclavo.
Medita un poco lo que haces
Mira que Dios te está mirando,
Ruega al Señor que te perdone
De tan gravísimo pecado
Y nunca más la piedra ingrata
Salga silbando de tu mano.


De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
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Texto tomado de aquí.

miércoles, 31 de agosto de 2011

pa'l norte


Run-Run se fue pa'l norte

VIOLETA PARRA


En un carro de olvido,
antes de aclarar,
de una estación del tiempo,
decidido a rodar.
Run-Run se fue pa´l Norte,
no sé cuándo vendrá.
Vendrá para el cumpleaños
de nuestra soledad.
A los tres días, carta
con letra de coral,
me dice que su viaje
se alarga más y más,
se va de Antofagasta
sin dar una señal,
y cuenta una aventura
que paso a deletrear,
ay ay ay de mí.

Al medio de un gentío
que tuvo que afrontar,
un transbordo por culpa
del último huracán,
en un puerto quebrado
cerca de Vallenar,
con una cruz al hombro
Run-Run debió cruzar
Run-Run siguió su viaje
llegó al Tamarugal.
Sentado en una piedra
se puso a divagar,
que si esto que lo otro,
que nunca que además,
que la vida es mentira
que la muerte es verdad,
ay ay ay de mí.

La cosa es que una alforja
se puso a trajinar,
sacó papel y tinta,
un recuerdo quizás,
sin pena ni alegría,
sin gloria ni piedad,
sin rabia ni amargura,
sin hiel ni libertad,
vacía como el hueco
del mundo terrenal
Run-Run mandó su carta
por mandarla no más.
Run-Run se fue pa´l Norte
yo me quedé en el Sur,
al medio hay un abismo
sin música ni luz,
ay ay ay de mí.

El calendario aloja
por las ruedas del tren
los números del año
sobre el filo del riel.
Más vueltas dan los fierros,
más nubes en el mes,
más largos son los rieles,
más agrio es el después.
Run-Run se fue pa´l Norte
qué le vamos a hacer,
así es la vida entonces,
espinas de Israel,
amor crucificado,
corona del desdén,
los clavos del martirio,
el vinagre y la hiel,
ay ay ay de mí.

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Letra tomada de aquí.

viernes, 26 de agosto de 2011

Leandro en la torre

Las horas del día no me bastaban: nunca terminaba de nadar, de remar, de pescar, de comer chocolate, de pintar con los colores de mi caja negra de acuarelas. Obtuve premios en el colegio, pero soy desobediente. Imito a las personas, como los monos. Imito hasta para escribir. Empleo simultáneamente la primera y la tercera persona como algunos escritores notables. Mis padres tienen muchos libros. A veces no entiendo lo que escribo, de tan bien escrito que está, pero siempre adivino lo que quise decir. Subrayaré las palabras que no entiendo. Alguien me dijo una vez, y sospecho que fue el Diablo: "Los grandes escritores son los que no entienden lo que escriben; los otros valen poco".
[...]
Un papel blanco se había quedado en el suelo, y ahí mismo se puso a dibujar con ansiedad. ¿Por qué no recordaba claramente a su madre, si la había querido tanto durante tantos días, si la había mirado hasta dormirse de tanto mirarla? Dibujó mil bocas tratando de recordar la de su madre, mil peinados tratando de recordar el de su madre, mil narices, mil orejas, mil cuellos, mil ojos, mil manos. Si lograba retratarla fielmente, tendría la seguridad de verla aparecer de pronto.
[...]
Amada Ifigenia:
Para no perderla, me puse la pulsera que voy a regalarte; con esto sabrás que desde que te fuiste no hago otra cosa que pensar en tus ojos, tan iguales al color de la pulsera. Qué vacío me parece ahora el mundo sin tus palabras, con la soledad de la torre, con el silencio de sus ventanas. Haberte conocido aquí me parece estar en el cine. Siento al moverme que estoy en un dibujo animado, lleno de nostalgia. No he comido ningún postre desde que te fuiste; todos me parecen iguales, con el mismo adorno, con el mismo gusto a lágrimas, con la misma consistencia. Tigre se fue, siguiéndote; si pudiera, yo lo imitaría como un perro. Cuando sea grande, si me caso con vos, dirigiré un jardin zoológico, con animales amaestrados, y me ayudarás a enseñarles el ABC de las pruebas. Todos los ejercicios tendrán música de fondo y cuando me devuelvan el automóvil te llevaré por todo el mundo en una casa rodante, donde dormiremos y comeremos. En cada pueblo haremos una representación con todos los animales. No llevaremos una carpa, ya que la casa rodante sera nuestro refugio. ¿Qué te parece?
¿Con quién te mandaré esta carta? Muchas cosas parecen imposibles, pero se cumplen si uno lo desea mucho. Encontraré el modo de hacerla llegar a tus manos, aunque no aparezca una paloma mensajera o un helicóptero que lleve mis cartas.
Espero tu contestación ansiosamente y quedo rendido a tus pies. Acepta la pulsera del color de tus ojos.
Leandro

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Silvina Ocampo, La torre sin fin, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 2007, pag. 21-22, 54, 93-95

sábado, 20 de agosto de 2011

El triste

El triste
ROBERTO CANTORAL GARCÍA

Qué triste fue decirnos adiós
Cuando nos adorábamos más...
Hasta la golondrina emigró...
Presagiando el final...

Qué triste luce todo sin ti,
Lo mares de las playas se van
Se tiñen los colores de gris
Hoy todo es soledad.

No sé, si vuelva a verte después,
No sé qué de mi vida será
Sin el lucero azul de tu ser,
Que no me alumbra ya,
Hoy quiero saborear mi dolor...
No pido compasión y piedad
La historia de este amor se escribió para la eternidad

Qué triste, todos dicen que soy
Que siempre estoy hablando de ti
No saben que pensando en tu amor
He podido ayudarme a vivir.

Hoy quiero saborear mi dolor, no pido compasión y piedad
La historia de este amor se escribió para la eternidad,
Qué triste todos dicen que soy, que siempre estoy hablando de ti
No saben que pensando en tu amor en tu amor,
He podido ayudarme a vivir.

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Letra tomada de aquí.

sábado, 13 de agosto de 2011