domingo, 27 de octubre de 2019

aunque es de noche


Qué bien sé yo la fonte
SAN JUAN DE LA CRUZ

Que bien sé yo la fonte que mana y corre
aunque es de noche.
Aquella eterna fonte está ascondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beban della,
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz della es venida,
aunque es de noche.
Sé ser tan caudalosas sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.
El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y tan potente,
aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.
Aquesta Eterna fuente está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas
porque desta agua se harten aunque a oscuras,
porque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

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Texto encontrado aquí.

miércoles, 23 de octubre de 2019

interior cocina


Resultado de imagen para valeria román
Escena uno interior cocina
VALERIA ROMÁN

Mãe e filha são como duas árvores que estão perto: vivem e morrem das sombras que fazem uma à outra reciprocamente

ADÍLIA LOPES


aspiro la grasa en las ventanas de la cocina
mi madre la tiene pegada en su nariz
el tiempo obliga a acostumbrarse
a no quejarse
a no sentir la falta de aire
la grasa ocupa sus palabras ocupa el espacio entre nosotras
y poco a poco hay un puente
ahora es quien tiembla enferma
quien extraña el peso de su estómago

los ciclos se van cumpliendo
la sopa se prepara
y ya no es mamá quien mueve la cuchara
con las manos hundidas en el agua hirviendo
ambas probamos la sopa siete veces antes de hablar
ambas tratamos de usar un idioma común
pero en nuestras bocas no hay palabras
está la falta de sal
la falta de luz
la falta de tiempo

ahora soy yo quien pone/ las cucharas/ los tazones/
cada una usa una mano diferente para clavar los cuchillos
tenemos el mismo pulso flojo
ahora es ella quien mira detrás de mi hombro

me dice que los miedos no se crean ni se destruyen
se transforman
se heredan
hierven a fuego lento
y sabe que me ha enseñado bien
aunque yo no lo sienta así aunque no lo quiera comprender

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Texto encontrado en: ROMÁN MARROQUÍN, Valeria. (2019). Feelback. Lima, Perú: Paracaídas. pp. 19-20

sábado, 12 de octubre de 2019

No he de

NO HE de volver a escribir
Como lo hice
Cuando el corazón era joven
Y sobre mí el firmamento

Ahora no te pido, Señor,
El olvido, sino
Lo que no conocí.

Poema de Luis Hernández
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Texto encontrado en: HERNÁNDEZ, Luis. (2019). Vox horrísona. Lima, Perú: Pesopluma. p. 350

martes, 8 de octubre de 2019

voy a limpiar el puquio

La pradera
ROBERT FROST

Voy a limpiar el puquio;
Voy a sacar las hojas que han caído
(tal vez espere a ver el agua clara):
no voy a demorar. -Vente conmigo.

Voy a traer al tierno becerrito
del lado de su madre. Es tan chiquito
que al lamerlo su madre, tambaléase.
No voy a demorar. -Vente conmigo.

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Traducción de Oswaldo Brown Prado. Texto encontrado en: SILVA-SANTISTEBAN, Ricardo, ed. (2016). Antología general de la traducción en el Perú. Vol. VI. Poesía: siglo XX-2. Lima, Perú: Universidad Ricardo Palma - Editorial Universitaria. p 189

lunes, 23 de septiembre de 2019

suficientes razones

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Sin fecha
BLANCA VARELA

a Kafka

Suficientes razones, suficientes razones para colocar primero
         un pie y luego otro.
Bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña, la
         inevitable sombra que se adelanta y voltea la esquina, a
         tientas.
Suficientes razones, suficientes razones para desandar,
         descaer, desvolar.
Suficientes razones para mirar por la ventana. Para observar
la mano que cuenta a oscuras los dedos de otra mano.

Poderosas razones para antes y después. Poderosas razones
          durante.
La hoja de afeitar enmohecida es el límite.
Lasciate ogni speranza voi ch'entrate.
No se retorna de ningún lugar. Y la regla torcida lo confirma
          sobre el aire totalmente recto, como un cadáver.
Y hay otras.
Palidez, sobresalto, algo de náusea.
Misterioso, obsceno chasquido del vientre que canta lo que
          no sabe.
La luz a pleno cuerpo, como un portazo. Adentro y afuera.
          No se sabe dónde.
Y las demás. ¿Existen?

Infinitas para la duda, evidentes para la sospecha.
Dejarse arrastrar contra la corriente, como un perro.
Aprender a caminar sobre la viga podrida.
En la punta de los pies. Sobre la propia sombra.
No más grande que ellos ni más pequeña.

Uno, dos, uno, dos, uno, dos, uno.
Uno atrás, otro adelante.
Contra la pared, boca abajo, en un rincón.
Temblando, con un lívido resplandor bajo los pies, no más
           grande que ellos ni más pequeño.
Tal vez, tal vez la estancada eternidad que algún alma
           inocente confunde con su propio excremento.

Malolientes razones en la boca del túnel.
Y a la salida.
A la postre tantas razones como cuellos existen.

Defenderse del incendio con un hacha. Del demonio con
            un hacha, de dios con un hacha.
Del espíritu y la carne con un hacha.

No habrá testigos.
Se nos ha advertido que el cielo es mudo.

A la más se escribirá, se borrará. Será olvidado.
Y ya no existirán razones suficientes para volver a colocar
             un pie y luego el otro.
No obstante, bajo ellos, no más grande que ellos ni más
             pequeña, la inevitable sombra se adelantará.
Y volteará la misma esquina. A tientas.

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Texto encontrado aquí.

sábado, 14 de septiembre de 2019

porque ya no eres


Un poema de Blanca Varela

Porque ya no eres un ángel sino un hombre solo sobre dos
       pies cansados sobre esta tierra que gira y es terriblemente
       joven todas las mañanas.
Porque sólo tú sabes que hay música, jadeos, incendios,
       máquinas que escupen verdades y mentiras a los cuatro
       vientos, vientos que te empujan al otro lado, a tu hueco
       en el vacío, a la informe felicidad del ojo ciego, del oído
       sordo, de la muda lengua, del muñón angélico.
Porque tú gusano, ave, simio, viajero, lo único que no sabes
es morir ni creer en la muerte, ni aceptar que eres tú
mismo tu vientre turbio y caliente, tu lengua colorada,
tus lágrimas y esa música loca que se escapa de tu oreja
desgarrada.




lunes, 9 de septiembre de 2019

y de otra forma















Proporciones Distintas
LOLA THORNE

Y nada más que eso
aquí conmigo
un cuerpo entero de hombre
con su hueso
su esqueleto marcado
en cada parte
proporcionada la carne
a su esqueleto
y nada más que eso
y sus maneras
su modo de portarse diariamente

quiero hacerlo otra vez
y de otra forma
sin omitir las comas
y los puntos
las interrogaciones necesarias
afanarme en este aire irresoluto
en este tiempo
en esta luz incorporada

y negar y escoger
hasta en lo íntimo
cuando por diversos motivos
hay que erguirse
armonizar con calma
erguirse lentamente
y en raíces
prenderse a sus cuestiones primordiales
defender sus tendencias
y aceptar sus errores
y omitirlos.

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Texto encontrado aquí.

lunes, 2 de septiembre de 2019

cierro los ojos


Canción de amor de la joven loca
SYLVIA PLATH

Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).

martes, 27 de agosto de 2019

¡mira!


Nadando al desnudo
ANNE SEXTON

En el sudoeste de Capri
encontramos una pequeña gruta desconocida
donde no había nadie y
la penetramos completamente
y dejamos que nuestros cuerpos perdieran toda
su soledad.

Todo lo que hay de pez en nosotros
escapó por un minuto.
A los peces reales no les importó.
No perturbamos su vida personal.
Nos deslizamos tranquilamente sobre ellos
y debajo de ellos, soltando
burbujas de aire, pequeños
globos blancos que ascendían
hasta el sol junto al bote
donde el botero italiano dormía
con el sombrero sobre la cara.

Un agua tan clara que se podía
leer un libro a través de ella.
Un agua tan viva y tan densa que se podía
flotar apoyando el codo en ella.
Me tendí allí como en un diván.
Me tendí allí como si fuera
la Odalisca roja de Matisse.
El agua era mi extraña flor.
Hay que imaginarse una mujer
sin toga ni faja
tendida sobre un sofá profundo
como una tumba.

Las paredes de esa gruta
eran de todos los azules y
dijiste: “¡Mira! Tus ojos son color mar.
¡Mira! Tus ojos son color cielo”.
Y mis ojos se cerraron como si sintieran
una súbita vergüenza.


Versión/trad. de M.Rosenberg y D.Samoilovich
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Texto encontrado aquí.

lunes, 19 de agosto de 2019

aire


Franz Kafka; El castillo; traducción de José Rafael Hernández Arias; ilustraciones de Luis Scafati; Sexto Piso, 2015.

K tuvo la sensación de perderse o de que estaba tan lejos en alguna tierra extraña como ningún otro hombre antes que él, una tierra en la que el aire no tenía nada del aire natal, en la que uno podía asfixiarse de nostalgia y ante cuyas disparatadas tentaciones no se podía hacer otra cosa que continuar, seguir perdiéndose.

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KAFKA, Franz. El Castillo. Ilustración de Luis Scafati

jueves, 15 de agosto de 2019

soledad sonora

Elogio de la celda ascética
JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI

Piadosa celda, guardas aromas de breviario,
tienes la misteriosa pureza de la cal
y habita en ti el recuerdo de un Gran Solitario
que se purificara de pecado mortal.

Sobre la mesa rústica duerme el devocionario
y dice evocaciones la estampa de un misal;
San Antonio de Padua, exangüe y visionario
tiene el místico ensueño del Cordero Pascual.

Cristo Crucificado llora ingratos desvíos,
mira la calavera con sus ojos vacíos
que fingen en la noche una inquietante luz.

Y en el rumor del campo y de las oraciones
habla a la melancólica paz de los corazones
la soledad sonora de San Juan de la Cruz.

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Texto encontrado aquí.