lunes, 14 de mayo de 2018

traducciones perfectas II













***
JANINA KATZ

Duermo mucho.
Pienso mucho.
Por lo general suelo pensar en
que duermo demasiado.

Una suave y peluda pata
me acaricia para adormecerme.
Presiona los párpados.
Sueño con:
las deudas no pagadas,
los exámenes no aprobados,
la mano no estrechada.

Una gran Nada
en la pancarta de la vida.


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Traducción de Abel Murcia Soriano.
Texto encontrado aquí.

sábado, 5 de mayo de 2018

traducciones perfectas I
















Conmemoración
WISŁAWA SZYMBORSKA

Se amaron entre avellanos,
bajo soles de rocío,
de hojas secas y tierra
se les llenó el cabello.

Corazón de golondrina,
ten piedad de ellos.

Se arrodillaron junto al lago,
se quitaron las hojas,
y los peces se acercaban
a la orilla como estrellas.

Corazón de golondrina,
ten piedad de ellos.

El reflejo de los árboles humeaba
en la diminuta ola.
Golondrina, haz que nunca
lo olviden.

Golondrina, espina
de nube,
ancla del aire,
Ícaro mejorado,
frac en el séptimo cielo,
golondrina, caligrafía,
manecilla sin minutos,
gótico temprano de pájaros,
estrabismo en los cielos,

golondrina, silencio agudo,
luto alegre,
aureola de los amantes,
ten piedad de ellos.


Traducción de Abel A. Murcia
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Texto encontrado aquí.

domingo, 22 de abril de 2018

Lenguajes XXV





Memoria
JOSÉ EMILIO PACHECO

No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.

A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.

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Texto tomado de aquí.

sábado, 27 de enero de 2018

poesía de mujeres I


















Poema 739
EMILY DICKINSON

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos-
como los náufragos- creen que ven la tierra-
en el centro del mar-

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan deshauciadamente como yo-
cuántas ficticias costas-
antes del puerto hay-

Versión de Silvina Ocampo
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Texto tomado de aquí.

sábado, 6 de enero de 2018

del mundo II














Y apenas te conozco...
CARLOS GERMÁN BELLI

Y apenas te conozco y ya te extraño,
en ti fijando todo el pensamiento,
que tras tus huellas la corteza araño.

Más que un milenio fueron estos años,
en tu espera mirando el firmamento,
y apenas te conozco y ya te extraño.

Pero aguardarte no fue un desengaño,
y no importa si acá aún no te siento
que tras tus huellas la corteza araño

del orbe ahora impenetrable al daño,
por ti mudado en venturoso asiento,
y apenas te conozco y ya te extraño.

Bien me ha valido ansiarte tanto antaño,
no más palpando como un ciego el viento,
que tras tus huellas la corteza araño.

Poseo al fin del monte el gran tamaño,
y del seso el divino entendimiento,
y apenas te conozco y ya te extraño
que tras tus huellas la corteza araño.

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Del poemario “Sextinas, villanelas y baladas” (2007). 

Extraído del muro de César Venero ;)

domingo, 31 de diciembre de 2017

del mundo I

Dice la gente que para el casto todo es pudor pero yo os digo: ¡para el puerco todo es porquería!.
Por eso los místicos y cabizbajos que andan también con el corazón gacho, predican: ´El mundo también es un monstruo inmundo´.
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NIETZSCHE, F. (1994) Así hablaba Zaratustra. Panamericana Editorial, p. 220

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Lo que más


Lo que más
SHAKIRA ISABEL MEBARAK RIPOLL - ALBERT MENENDEZ

Cuántas veces nos salvó el pudor
Y mis ganas de siempre buscarte
Pedacito de amor delirante
Colgado de tu cuello un sábado de lluvia a la cinco de la tarde
Sabe Dios, cómo me cuesta dejarte
Y te miro mientras duermes, más no voy a despertarte
Es que hoy se me agotó la esperanza
Porque con lo que nos queda de nosotros ya no alcanza
Eres lo que más he querido
En la vida lo que más he querido
Eres lo que más he querido en la vida
Lo que más he querido
Cuántas veces quise hacerlo bien
Y pequé por hablar demasiado
No saber dónde, cómo, ni cuándo
Todos estos años caminando juntos
Ahora no parecen tanto
Sabe Dios, todo el amor que juramos
Pero hoy nada es lo mismo
Ya no vamos a engañarnos
Es que soy, una mujer en el mundo
Que hizo todo lo que pudo
No te olvides ni un segundo
Que eres lo que más he querido
En la vida lo que más he querido
Eres lo que más he querido en la vida

sábado, 11 de noviembre de 2017

El arte de aconsejar


¿Cómo es que piensas tú? Hay que vivir despacio. Hay que vivir bien. Piensa hacia adelante. No pienses hacia atrás. No hables rápido de otra gente. Pensando y sabiendo puedes hacer muchas cosas útiles. No esperes que otras personas trabajen por ti. No toques las cosas de otros. Les vas a hacer rabiar. Sabiendo bien, así puedes hacer todo tipo de cosas. Hay que hacer como el pajarito bueno, bien sentado. No hay que hacer como el pajarito loco, siempre saltando de rama en rama. Así es como me han avisado mis antiguos. Escuchándolos, hasta ahora sigo viviendo tranquilo.

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BELAUNDE, Luisa Elvira. (2001) Viviendo bien. Género y fertilidad entre los Airo-Pai de la Amazonía peruana. Lima, Perú: Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica y Fondo Editorial del Banco Central de Reserva del Perú. P. 112.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Lenguajes XXIV

A mí mismo en mis memorias
ADAM ZAGAJEWSKI




























Fluye, fluye, nube gris,
se abre la flor de la peonía,
nada te une ya a esta tierra,
nada te une ya a este cielo.

Delira en la canícula el jardín,
un gato da bostezos en el porche.
Caminas por la calle de los tilos
en flor, de qué ciudad, lo ignoras,

en qué país, no lo recuerdas.
Brillan livianos los estorninos,
la noche se aproxima suavemente,
juegan al escondite los capullos de las rosas.

Eres tan sólo un sueño, una imagen,
sólo un anhelo eres.
Cuando te vayas, como las nubes,
se teñirá de bronce tu recuerdo.

Y rondarás los ríos
y las sombras de los árboles,
pero naufragarás en la tierra, en la tierra, en la tierra.

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Versión de Elzbieta Bortkiewicz

Texto tomado de aquí.

viernes, 27 de octubre de 2017

***



Pantalla de colores

JACEK DEHNEL

Los muertos, si no son separados
de los vivos, los vuelven orates.

I
No tienes palabras para este dolor (que no has vivido
tampoco, querido poeta con libros en tu haber),
no tienes palabras para estos despojos cubiertos de polvo
en el “epicentro del conflicto” o “en pleno frente”,

desde donde el reportero del noticiero, Damian Michał Dziądziel,
se expresa con oraciones completas, con dicción correcta,
haciendo gala de su apariencia en una esquina ennegrecida
de las ruinas de una casa o una tienda (con esa presencia

podría muy bien mantenerse de anuncios: Patricia,
Anthony, Jeanie, Lotte, ¿acaso buscas a un varonil,
ejercitado, medidas (llega a Berlin, Brixton,
París, Sochaczew), que engreirá tu ego?,

pero eligió de otra manera. Y ahora está parado ante esa pared,
y al fondo la localidad se luce con su panorama oxidado).


II
Al fondo la localidad se luce con su panorama oxidado,
y al frente el reportero valiente nos brinda las noticias:
qué lado del conflicto le dice no a los rusos,
de qué manera el precio del petróleo influirá en el zloty,

qué dicen los Médicos sin Fronteras, qué dice alguien por cuenta propia,
qué dijo hoy el secretario de estado, qué dijo ayer el papa.
En el estudio lo aprueban, dicen que muy bien. Lo pondrán en la principal,
a las 7:30 pm, en la página web, también irá al papel,

y a otros canales. Porque el conflicto en ese lugar del mapa
es muy interesante (esto de color naranja
en el sur fue tomado por los rebeldes de AP,
él área verde apoya a las tropas del estado).

Aquí, en Polonia, hay quince millones de curiosos,
todos siguen sobre el café estas contiendas sangrientas.


III
Todos siguen sobre el café estas contiendas sangrientas,
hay en ello algo de ver un partido en que no
apoyas a ninguno de los equipos (ni a los de tiras
rojas y limón ni a los de negro con pardo),

pues quién apoyaría a estos o aquellos, virutas
en el piso de tierra, residuos de la historia;
los partisanos asesinan, el gobierno implementa torturas,
una protesta contra la violencia, una gran marcha en Pretoria,

¿a quién apoyar? ¿en nombre de qué? No aceleres,
tienes tiempo, hermano, espera, hasta que el partido acabe,
entonces sopesarás. Y ya con tranquilidad tomarás
posición. Aprobarás y rechazarás.

Para todo hay respuesta en los medios adecuados,
toda verdad se oculta en los programas de análisis de la noche.


IV
Toda verdad se oculta en los programas de análisis de la noche,
y sin embargo no hay palabras para este dolor, ni siquiera
después de la medianoche, cuando están dando una de ficción, artística,
no interrumpida (dada la hora) por espacios publicitarios.

Y sin embargo no hay palabras para este sordo lamento,
para este bulto al fondo de la garganta, para este atado de pena,
que, por respeto a tu salud, ya ignoraste,
pero él te ignora a ti, se mete a la fuerza,

por las puertas, la ventana, por la piel, se acomoda sin reparos
en tu sofá, tu sillón. Y no se deja mover.
Y crece cada vez más, se mete en la sangre, en los huesos,
en los recovecos pudendos de esa así llamada alma.

Y así se quedan sentados los dos en el cuarto, como en un túnel subterráneo,
tú y el lamento más hondo. Y la pantalla de colores.


V
Tú y el lamento más hondo. Y la pantalla de colores,
en la que descubres ahora un cráneo grande y redondo.
Entonces intentas escabullirte. Que no, que es un canto rodado,
no un cráneo. Tomas tu memoria como una caja tipográfica abierta

y extraes de ella recuerdos agradables; como un pajarillo
picoteas y sacas solo viñetas. Tiernas,
con curvaturas que recuerdan tiempos mejores.
Pero el dolor te espera con paciencia, tiene tiempo. Ha comprado

toda una noche en esta cabina. Un paquete. Todos los cafés
más fuertes, todos los juegos a la Profundidad, todos los puestos.
Y tú solo tienes una ficha por la cuota más pequeña,
y ya sabes que aunque el lamento te lo quitará todo,

igual debes enfrentarlo, debes darle batalla.
La valentía se escapa de ti como la sangre de una herida pequeña.


VI
La valentía se escapa de ti como la sangre de una herida pequeña,
pero habías colocado tantos biombos:
desayuno ligero, tostadas, queso y jugo,
libros de alta cultura, cero saltos salvajes,

grasas limitadas, evitar a la muchedumbre…
Pero igual entró. Está aquí. A pesar de los esfuerzos.
Vino con el éter y le revela al ojo una película
en baja resolución de una masacre, de un fusilamiento -

en grano grueso, el dolor de alguien, un bidón vacío
de petróleo, un cuerpo carbonizado. Una cabeza. Un pie.
La puerta de una camioneta en la que reventó una granada.
Intestinos, un pulmón, un corazón, sangre, mucosa, linfa, pus.

Ingresó, y con una voz ronca reclama algo
que garantizarían... unos derechos inalienables.


VII
¿Qué es lo que garantizarían esos derechos inalienables?
Que a aquel que tiene a un muerto en casa, a ese se le debe
respeto, llanto, vigilia. La corbata bien atada,
zapatos bien lustrados. Que le creerás

en cada gemido que emita (entre la montaña de colchas
con los bienes recogidos y la mesa quebrada,
los restos de sillas y el montoncito oscuro de cáscaras),
en cada arruga tallada en la frente sudada,

que aquel, que quiere un óbolo, recibirá su óbolo,
el que quiera una cruz, su cruz, el que quiera bandera, su bandera,
el que quiera un paño verde, su paño verde.
Basta que lo señale y te diga “quiero”

y no hay apelación posible ante estos requerimientos. Ninguna.
Hay un entierro, entonces vienes, hay un ataúd, entonces lloras.


VIII
Hay un entierro, entonces vienes, hay un ataúd, entonces lloras.
Se reúne todo el pueblo, vienen parientes de las montañas,
el vecino mata a una cabra, la hermana echa cereales
en una olla inmensa. Alguien está parado, inseguro,

detrás del umbral, para dar el pésame. Tiene un cancionero
con un himno oscuro, de lamento, marcado con el separador de páginas.
Vive donde llegan las campanas, por eso vino. Y delante de él
está el cuñado (acomoda las sillas y cubre las luces).

Y solo alguien que salió de esta casa hace tiempo,
de este pueblo, de esta tierra arenosa, le diría tal vez a
su esposa, ajena, de la ciudad (mientras observa
con dura expresión los adornos salvajes sobre la pared: enredaderas

y rosas de papel de seda corrugado sobre el alambre):
El mundo se ha hecho muy chico para la compasión de antes.


IX
El mundo se ha hecho muy chico para la compasión de antes
y cuando alguien sin ninguna advertencia te coloca
en la bandeja satelital un pie en un zapato ensangrentado
(algo entre la Anatomía en fichas, desordenada,

y un trozo de carne de humano en el mostrador de la tienda)
y te hace llegar además dentro del cuatropack
a una mujer en un chal gris rezando el rosario,
un zaguán quemado en Kabul u otra ciudad de Irak

(no recuerdas el nombre), y una serie de signos negros
que sobre el cintillo blanco de la pantalla presentan
la cantidad de muertos en números de tres cifras – entonces te callas.
Empaca un traje negro y vete allí, donde no te conocen

y presenta tu pésame en un dialecto desconocido”-
algo te aconseja. En alguna parte del cerebro. O acaso – una mala palabra – en el pecho.


X
Algo te aconseja. En alguna parte del cerebro. O acaso – una mala palabra – en el pecho,
cosas así. Completamente absurdas, nada serias, tomadas del aire,
de la nada. Eso se sienta sobre la lápida, junto a la corona de flores,
mueve las piernas, se ríe de ti, se burla de ti en tu cara.

Pero tú sabes que no eres capaz de dar tanto. Más aún,
que nadie sería capaz. Porque ya dejó de sonar
esa voz, ese versículo enterrado en el libro no leído,
esa sabiduría que las transformaciones mandaron a reciclaje.

Se ve demasiado de esto, se vuelve algo demasiado cotidiano
para que pueda ser especial, para colgar
tela negra en las habitaciones, quebrar ollas en los zaguanes,
lamentarse, cortar la ropa, hornear panes para el velorio.

Y eres como un deudo de la parroquia vecina:
incluso quisieras llorar. Pero no sabes cómo.


XI
Incluso quisieras lloras. Pero no sabes cómo.
La pantalla de colores resplandece. En el sillón sigue el lamento.
¿Y qué vas a decirle? ¿Disculpe, llegó usted
a la dirección equivocada? Puedes cambiar de chapa,

igual volverá. Tomará ese lugar de nuevo. Entonces sigues intentando:
Sus requerimientos son… ¿risibles? O de otra manera: Son tal vez...
yo diría… de otra época. Pasados.
Pero el dolor no tiene fecha de vencimiento. Y lo saben

todo los que sufren. El viejo, el joven, el niño
(tú también, incluso, pues también sufriste lo tuyo,
un poco distinto, pero igual). Pero sigue esa presencia,
el pasar las noches de a dos.

Y al fondo, en las escaleras
la sangre del mundo ruge como aguas crecidas.


XII
La sangre del mundo ruge como aguas crecidas
y hay que deshacerlo, hay que bloquear el daño,
ningún canal lo dirá, ninguno dará la receta, ninguno sabe,
con qué noticia satisfacer a todos aquellos que desean

luto. Sería muy sencillo construir una oda
fluida, pero no quieren azúcar sus casas derruidas,
sus tumbas desechas. Lo quieres hacer áspero pero para eso
se necesita un hilo que nadie fabrica, una urdimbre

y una trama de fibras que ningún centro comercial
distribuye. Por eso nunca jamás un poema
se te encabritaba tanto. Tachas todo. Y lo inicias de nuevo,
y tampoco funciona, y quema como lava.

Y todo es cuadriculado. Y todo a la fuerza.
No tienes palabras para este dolor - que no has vivido.



Varsovia, 27 XIII 2007-15 I 2008
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Traducción de Alhelí Málaga Sabogal