miércoles, 15 de junio de 2011

los asura

Libro XVI "Lo divino y lo demoníaco"
del Bhagavad Gita

7. El hombre de naturaleza demoníaca, careciendo de principios, ignora qué es lo que se debe hacer y qué es lo que no se debe hacer; su corazón está empocilgado con todo tipo de impurezas, su conducta es irreverente y miente sin reparo.


8. Dice cosas como: “En este mundo no existe la Verdad, ni tampoco la moral, ni tampoco Dios. La causa del nacimiento no es más que la voluptuosidad sexual de los predecesores: ¡No hay ley que gobierne esta creación!”

9. Cientos de incontenibles e insaciables deseos torturan su alma, llena de hipocresía, arrogancia e insolencia. Se aferra firmemente a sus confusas ideas, y prosigue con indolencia por el camino de la iniquidad.

10. Debido a esto, el temor y la preocupación acosan durante toda su vida a los hombres de esta naturaleza, no abandonándoles hasta el momento de su muerte. Su única meta es gozar de los placeres sensuales, firmemente convencidos de que esto es todo lo que hay, al carecer de otras miras superiores.

11. Acuciados por cientos de deseos y vanas esperanzas, se esfuerzan denodadamente por acumular riquezas y bienes. Viven con el único propósito de satisfacer sus deseos egoístas, siendo el odio y la lujuria su único refugio.

12.“Esto es lo que he conseguido hoy —dicen ellos—, y con esto podré realizar tal deseo. Esto es cuanto ahora poseo, pero quiero poseer más.”

13. “He aniquilado a tal enemigo —dicen ellos—, y a otros más he de aniquilar también. Soy un hombre poderoso y gozo de cuanto quiero en esta vida: tengo éxito, poder y felicidad.”

14. “Soy rico y he nacido en familia noble —dicen ellos—, ¿quién se podría comparar a mí? Con mi dinero costearé ceremonias religiosas para obtener bendiciones y viviré dichoso.” Viven engañados en la oscuridad de la ignorancia.

15. Acosados por millares de pensamientos impuros, descarrían apresándose en las redes de la ilusión; entregados por completo a los placeres de los sentidos, se esclavizan a ellos, cayendo en el más inmundo de los infiernos.

16. Engreídos en su vanagloria, con el juicio alterado por el poder, el orgullo y la riqueza, ofrecen con hipocresía vanos sacrificios por pura ostentación, pues no tienen ya respeto alguno por la ley divina.

17. Violentos, iracundos, lascivos y sumidos ya en la más insolente arrogancia, estos hombres malvados llegan a odiarme: Me odian en ellos mismos y en otros igualmente.

18. Estos seres malvados, crueles y llenos de odio, son los hombres en el estado más bajo. En el inacabable ciclo de las reencarnaciones, inexorablemente Yo condeno a estos hombres a la destrucción.

19. Haciéndoles reencarnar en una forma de vida inferior, permaneciendo en la oscuridad vida tras vida, en ese estado no pueden llegar a Mí, al contrario, continúan descendiendo en el camino del infierno.

20. Tres son las puertas que conducen a ese infierno, condenando al alma a la oscuridad y la muerte: la lujuria, la ira y la codicia. De estas tres puertas el hombre debe apartarse.

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Texto completo aquí.
Leído por primera vez en la magnífica versión polaca de Joanna Sachse, Bhagavad Gita czyli Pieśń Pana, Zakład Narodowy im. Ossolińskich, Wrocław 1988

martes, 14 de junio de 2011

viernes, 10 de junio de 2011

de viajes

Cervecería
WALTER BENJAMIN

Los marineros bajan raramente a tierra; el servicio en alta mar es un permiso dominical comparado con el trabajo en los puertos, donde a menudo hay que cargar y descargar día y noche. Luego, cuando a un grupo le llega el permiso para desembarcar por unas horas, ya ha oscurecido. En el mejor de los casos, la catedral se yergue como una mole oscura camino de la taberna. La cervecería es la llave de cualquier ciudad; saber dónde se puede beber cerveza alemana es, como conocimiento de geografía y etnología, más que suficiente. La taberna de los marineros alemanes despliega el plano nocturno de 'la ciudad: desde ella no es difícil dar con el camino al burdel o a los otros bares. Su nombre suena hace días en las conversaciones a la hora de comer. Pues cuando han dejado atrás un puerto, todos van enarbolando, uno tras otro y como si fueran minúsculos gallardetes, los motes de los locales y salas de baile, de las mujeres guapas y los platos nacionales de la escala siguiente. Pero 'quién sabe' si esta vez bajarán a tierra. Por eso, no bien el barco ha efectuado su declaración y echado las amarras, suben a bordo vendedores de recuerdos: collares y postales, cuadros al óleo, cuchillos y estatuillas de mármol. La ciudad no se visita, se compra. En la maleta del marinero cohabitan el cinturón de cuero de Hong Kong, la vista panorámica de Palermo y la foto de una chica de Stettin. Exactamente así es su verdadero hogar: Nada sabe de esa nebulosa lejanía que, para el burgués, encierra mundos desconocidos. Lo primero que se impone en cada ciudad es el servicio a bordo; luego vienen la cerveza alemana, el jabón de afeitar inglés y el tabaco holandés. Tienen presente hasta en la médula la norma internacional de la industria; no son víctimas de las palmeras ni de los icebergs. El marinero ha «engullido» la cercanía y sólo le dicen algo los matices más exactos. Sabe distinguir mejor los países según su forma de preparar el pescado que según la arquitectura o la decoración del paisaje. A tal punto se halla a gusto en el detalle que, en medio del océano, las rutas en las que se cruza con otros barcos (y saluda con señales de sirena a los de su propia compañía) se vuelven para él ruidosas carreteras en las que es preciso ceder el paso. Vive en alta mar en una ciudad donde, en la Cannebiere de Marsella, un bar de Port Said queda casi enfrente de una casa de citas de Hamburgo, y el Castel del Ovo napolitano se encuentra en la Plaza de Cataluña de Barcelona. Entre los oficiales, la ciudad natal aún tiene la primacía. Pero para el grumete o el fogonero, para la gente cuya fuerza, de trabajo transportada está siempre en contacto con la mercancía en el casco del barco, los puertos más distantes ya ni siquiera son una patria, sino, una cuna. Y al escucharlos uno se percata de lo engañoso que es viajar.

en Dirección única
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Edición de Alfaguara, Madrid 1987 (no menciona al autor de la traducción).
Leído por primera vez en la versión polaca de Andrzej Kopacki, Ulica jednokierunkowa, Wyd. sic!, Warszawa 1997

domingo, 29 de mayo de 2011

lagaña o legaña?

lagaña.
1. f. legaña.

legaña.
(De lagaña).
1. f. Humor procedente de la mucosa y glándulas de los párpados, cuajado en el borde de estos o en los ángulos de la abertura ocular.

esto quiere decir que legaña es la forma recomendada

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www.rae.es

viernes, 27 de mayo de 2011

María Mancini

[de La montaña mágica de Thomas Mann]

Hablar de luto seria tal vez exagerado, pero mal que bien los ojos de Hans Castorp tenían en aquellos días una expresión más distraída que de costumbre. Esa muerte nunca habría tenido para él un significado sentimental especial, y los años de lejanía disminuyeron ese significado hasta hacerlo casi nulo, pero al suceder cortaba todavía un hilo, un último lazo que lo mantenía conectado a las tierras bajas, y hacía que aquello que Hans Castorp llamaba, con justicia, libertad, ahora se volviese completo. Ciertamente, en estas épocas finales, a las que hacemos referencia, desaparecieron incluso los retazos de contacto que había mantenido hasta entonces con las tierras bajas. No enviaba ni recibía ninguna carta. No mandaba traer ya desde allí sus puros "Maria Mancini". Encontró aquí arriba otra marca que le convenía y a la que era igualmente fiel que a su compañera de antaño. Era un producto que hasta a los exploradores del Polo Sur podría serles útil en soportar sus trabajos, pues cuando se lo fumaba, se tenía la impresión de estar a la orilla del mar - ¡y entonces era posible soportarlo todo! Era un puro de calidad, llamado "Rutlischwur", algo más corto que María, de color plomizo, adornado con una cinta azul, agradable y suave, que daba una ceniza espesa y blanca como la nieve, en la que podía distinguirse la vernación de la superficie de la hoja; se consumía de modo tan regular que podría servirle a nuestro joven para medir el tiempo en vez de una clepsidra, e incluso, cuando hacía falta, le servia para este fin, pues no llevaba ya su reloj de bolsillo. Se estropeó, se cayó alguna vez de la mesa de noche, y él no se lo dio al relojero para que lo arreglara, para ponerlo de nuevo en su marcha circular que marcaba el tiempo - por las mismas razones por las que renunció a tener un calendario, tanto aquel del que se arranca una hoja cada día, como aquel que nos indica cuando caen los distintos santos o fiestas: lo hizo en honor a la "libertad", en honor al paseo por la orilla, al durar permanente y al encanto hermético, al que él - ajeno a lo terrestre- había resultado susceptible y que se convirtió en la aventura de su vida, en el fondo en el que en esta sencilla historia sucedieron todas estas alquímicas aventuras.

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Versión en castellano de Alhelí Málaga a partir de la traducción de J. Łukowski. 

Leído por vez primera en (y traducido de) la versión polaca de Jan Łukowski: T. Mann, Czarodziejska góra, PIW, Warszawa 1961, s. 493

sábado, 21 de mayo de 2011

pop



Palabras que se esconden
JARABE DE PALO
fragmento

La verdad es a veces mentira,
lo bueno malo,
la amargura simpatía.

El amor es a veces mentira,
la pasión hastío,
la tristeza alegría.

No sé que hacer para explicarte
que tú eres como un libro
que no supe escribir
con palabras de amor,
con palabras que no mienten
con palabras que se esconden
y que nunca sabré donde...

tic tac

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Letra tomada de aquí.

sábado, 14 de mayo de 2011

mar de alhelí


Agosto
HÉROES DEL SILENCIO

la sangre gitana que llevo dentro
se mezcla en cóctel
de dulce sabor.
en la sangre gitana que llevo dentro
me arde fuego,
de mis manos, directa al corazón.
y de madrugada, alma de alhelí,
sobrevuela, trastornando marea,
cada madrugada, alma de alhelí,
y no lo siento por mí.

tarde o temprano
me perderé en cadenas.
una vez en la vida
debo encontrar dentro de mí
una noche de agosto
mi alma perdida
que arrojé al mar.

tierra prometida que nos pertenece
por obra, por arte,
y por gracia de dios.
tierra prometida que nos pertenece,
¿qué más nos da
ser moro o cristiano,
si hay para los dos?
en la sangre gitana que llevo dentro
me arde fuego,
de mis manos, directa al corazón,
al corazón ...

una vez en la vida
debo encontrar dentro de mí
una noche de agosto
mi alma perdida
que arrojé al mar.

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Texto extraído de aquí.

martes, 26 de abril de 2011

Pod jedną gwiazką

Bajo una pequeña estrella
WISŁAWA SZYMBORSKA

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos, cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas y que me esfuerce
después para que parezcan ligeras.

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Traducción tomada de aquí, sin mencionar al traductor.

miércoles, 20 de abril de 2011

Kinga Dunin, Zadyma - cz. 9 i ostatnia

Aunque entré al feminismo por la portezuela con el letrero „democracia liberal”, encontré aquí mucho mas de lo que esperaba. Ante todo, comprendí que ser mujer acarrea consecuencias mucho mas graves de lo que me parecía cuando tenia veinte años. Eso no significa que considere la diferencia de genero como la fundamental: al contrario, me hice mas sensible también a otras diferencias. Al fin y al cabo todo esto se dio al mismo tiempo que el cambio de sistema y la construcción del capitalismo. Se acabaron los tiempos en que se podía creer ingenuamente que el fin del comunismo traería un inmediato bienestar para todos. Pero fueron estos dos factores- la experiencia de la transformación y el feminismo- los que hicieron que el problema de las diferencias sociales, de la exclusión, de las desigualdades económicas volviese a revivir en mi cabeza. Se volvió tan real como el alguna vez básico conflicto entre las tendencias libertarias y el comunismo. Y en ese momento me separe (mentalmente) de mis compañeros de la oposición, de los que gran parte se hundió en los archivos y en exhibir su cualidad de antiguos luchadores. E incluso si no se hundieron, de todas formas se quedaron en tiempos en que aun no existía el termino „globalización”. Los antiguos comandantes*, que seguían aprovechando las acciones de Agora*, se petrificaron en un discurso que en algún momento tal vez fuera revolucionario, pero que hoy es conservador.

De modo semejante a las Manifas* feministas, las Paradas de la Igualdad Gay- por primera vez participe en este evento en el año 2003- son mas que un modo de reclamar la tolerancia y derechos en si. Son también un espectáculo. Véannos. Chóquense con el hecho de que existimos y de que somos distintos. Sin embargo, para mi esas ya no eran luchas. Voy a ellas como un ciudadano civilizado a una manifestación. Así, simplemente. Lo entendí, cuando después de la ultima Parada de Igualdad converse con mi ex hijastra. “Cuando iba entre la multitud, me di cuenta de cuantos somos- contaba ella- sentí que algo nos unía, y eso me conmovió tanto que me puse a llorar”. La escuchaba con envidia, pues recordaba esa sensación- incluso de las misas por la patria*- pero deje ya de experimentarla. Envejecí. Tampoco necesitaba de los eventos y luchas de lesbianas y gays para entender y hacerme consciente de algo. Eso sucedió antes.

Cuando iba al colegio, en los libritos concienciadores, la homosexualidad aparecía en la sección “desviaciones”. Pero eso no me llamaba la atención. Otras desviaciones sexuales eran decididamente mas excitantes. Que mas puedo decir? Hasta ahora no puedo explicarme mi propia falta de reflexión. La homosexualidad existía y al mismo tiempo no existía. Mientras crecía, me sucedía esto y aquello con amigas. Uno de mis primeros enamorados me confeso que, antes de mi, estuvo enamorado de un compañero del salón. Otro pata contaba a su vez como al no poder arreglárselas con ciertas cosas, fue al sexólogo. Este lo miro hondo a los ojos y lo invito a pasar un fin de semana en Mazury. Conocía a hombres muy solitarios, sobre los que sabia que eran homosexuales, así como hombres casados, sobre cuya preferencia por los muchachos se chismeaba abiertamente. Ello no tenia para mi ningún sabor a escándalo- nosotros, los hijos de Woodstock y del KOR, eramos bastante liberales, pero de un modo totalmente irreflexivo. Y tal vez por ello todas esas experiencias e informaciones aparecían por un momento y de inmediato desaparecían. No conducían a ningún cambio en el pensar. No provocaban ninguna pregunta. Los libritos sobre desviaciones lo suyo, y la vida lo suyo. Todo eso sucedía por allí escondido, bajo la piel de la llamada normalidad. Recién hoy se que la emancipación consiste justamente en mostrar lo no mostrado, pero yo crecí en tiempos pre-emancipatorios. Y me desperté recién a fines de los ochenta como una señora de mediana edad.

Conocí a Julio. Julio era un indígena quechua del Perú. Llego a Polonia hace mas de diez años, a estudiar en un país socialista como premio por el comunismo del padre. Aquí se hizo parte de la oposición, de aquella que era mas de derecha. El 13 de diciembre* estaba en el astillero*. Arrestado junto a los demás, fue deportado y se instalo en París. Cuando, aun antes del 89, se dio cierta liberalización, se le permitió venir aquí de nuevo. Y entonces lo conocí, quizás en el departamento de una de las ministras del gobierno actual. Julio era distinto, pero no era un delicado señor con fularel. Era maravilloso, colorido, y no tenia absolutamente ningún problema con ser homosexual abiertamente. Fue el primer gay al que conocí. Y- lamentablemente- tenia el VIH. Hoy esta muerto. Nos gustaba discutir sobre quien es mejor escritor: Parnicki o Vargas Llosa. Yo, por supuesto, estaba del lado de Vargas Llosa. Hablamos poco sobre su orientación, mas sobre el racismo dominante en Francia. Y mucho sobre el sida. Mi hijo era aun pequeño, y el gato podía rascar hasta hacer sangrar. Había momentos en que tuve miedo, ademas de que realmente sabíamos muy poco sobre el VIH. Pero Julio era muy responsable, y yo pronto me iguale en las lecciones atrasadas. Me di cuenta que vivo en un país sin gays, y lo considere una perdida importante. (Aunque era justamente el momento del nacimiento del movimiento gay en Polonia, sin embargo públicamente aun había silencio al respecto). Y recién entonces apareció en mi cabeza el convencimiento claro y distinto de que la homosexualidad no es un problema moral. No es algo bueno o malo, simplemente es. Y- de modo semejante a la feminidad- tiene consecuencias mucho mas hondas, no se reduce solamente a con quien se duerme. Por eso también fui hincha del movimiento homosexual desde que apareció en la superficie de la vida publica. Y ya no necesitaba para ello participar en ninguna manifestación.

Sin embargo, aun considero que las manifestaciones, luchas y marchas son indispensables. Una marcha siempre es riesgosa para los que toman parte de ella. Es riesgo de ridiculización, de marginalización, de ser considerado un loco. No siempre puede uno esconderse en una multitud de miles. Durante al menos un momento hay que supeditarse a lemas sencillos, a veces demasiado sencillos. Pero es una escuela no solo de lucha, sino también de pensamiento. Y de sentir. Y la única ocasión, para, por al menos un momento encontrarse afuera del sistema y verlo desde allí.

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la parte anterior
¡Es todo! ¡Aquí acaba! Con bendición lejana de la autora- aquí esta.

sábado, 16 de abril de 2011

historias del cuerpo II

Amo también tu cuerpo
DANY CRUZ

Amo también tu cuerpo
lleno de sombras como de rastros de vejámenes
infringidos más allá de la noche.
A veces es catafalco disponible
para sembrar flores negras y negarlas al llegar el alba;
otras un pequeño rincón donde me acuño y lacto,
hambriento.

Más allá de tu cuerpo, las nubes cubren el cielo
y evitan que seamos vistos a millones de leguas
como sucede cuando te amo
y no puedo sino hacerme el dormido
y definitivamente tuyo
tu cuerpo es la tempestad de encontrarme cerca mío
sin poder hallarme
ser uno en equilibrio con el fuego
las estaciones depravadas ante tu mirada de ojos llenos
ante tu mirada que asesina mis poemas
tu mirada fresca de puta satisfecha.

Amo tu cuerpo por lo que es cuando logro palparlo
y temo que su brillo sea un efímero pasatiempo que desquicia dioses
o se vuelva el humo que me arroja negro bajo vórtices de estrellas negras
incapaces de obstruir el brillo de tu cuerpo
cuando ya estoy cerca.
San Miguel de Piura, 21 de marzo de 2004
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Texto tomado de aquí.

lunes, 11 de abril de 2011

Adiós a la sangre



Adiós a la sangre
RAFAEL ALBERTI

Yo me decía adiós llorando en los andenes.
Sujetadme,
SUJETAD A MI SANGRE,
paredes,
MUROS que la veláis y que la separáis de otras
SANGRES que duermen.
¿Yo me decía adiós porque iba hacia la MUERTE?

Ahora,
cuando yo diga ahora,
haced que el FUEGO Y LOS ASTROS que iban
a caer se HIELEN.
Que yo no diga nunca esa palabra en los trenes.

Porque,
escuchad:
¿es vuestra SANGRE la que grita al hundirse
en el agua con los puentes?

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de: Sermones y moradas
Texto tomado de aquí.