lunes, 4 de abril de 2016

no era la sombra, ni tampoco Pedro... era porque Pedro tenía el Espíritu del Nazareno

Dice la Escritura:
Hch 5, 12-16


Por mano de los apóstoles se realizaban mucho signos y prodigios entre la gente... Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón; 
pero, aunque la gente hablaba de ellos de forma elogiosa, ninguno de los otros se atrevía a unirse a ellos. 
Cada vez era mayor el número de creyentes que se adherían al Señor: una multitud de hombres y mujeres. 
...hasta el punto de sacar los enfermos a las plazas y colocarlos en lechos y camillas, para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos. 
También acudía a Jerusalén mucha gente de las ciudades vecinas trayendo  enfermos y atormentados por espíritus inmundos; y todos se curaban.

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Texto tomado de aquí.

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