viernes, 22 de febrero de 2008

Problemilla IV

Venus Anadiomena
ARTHUR RIMBAUD

Como de un ataúd de hojalata verde,
emerge una cabeza de cabellos pringosos
y oscuros de mujer de una bañera vieja,

brutal y lentamente, con déficit bastante
malremendados; luego, el cuello graso
y gris, las paletillas que resaltan,
la corta espalda que entra y luego sale;
la redondez del lomo parece tomar vuelo;
y aparece la grasa bajo la piel a lonchas;
el espinazo está rojizo, y todo de un olor
extrañamente horrible, saltan a la vista
singularidades que hay que ver con lupa...
Aparecen grabadas dos palabras
en los riñones: Clara Venus;
Y se remueve el cuerpo mientras se alza la grupa
horriblemente bella ulcerada en el ano.

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Texto extraído de aquí.

lunes, 4 de febrero de 2008

73

Rayuela
JULIO CORTÁZAR

Sí, pero quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette, saliendo de los portales carcomidos, de los parvos zaguanes, del fuego sin imagen que lame las piedras y acecha en los vanos de las puertas, cómo haremos para lavarnos de su quemadura dulce que prosigue, que se aposenta para durar aliada al tiempo y al recuerdo, a las sustancias pegajosas que nos retienen de este lado, y que nos arderá dulcemente hasta calcinamos. Entonces es mejor pactar como los gatos y los musgos, trabar amistad inmediata con las porteras de roncas voces, con las criaturas pálidas y sufrientes que acechan en las ventanas jugando con una rama seca. Ardiendo así sin tregua, soportando la quemadura central que avanza como la madurez paulatina en el fruto, ser el pulso de una hoguera en esta maraña de piedra interminable, caminar por las noches de nuestra vida con la obediencia de la sangre en su circuito ciego.

Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo en que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura? Rebelión, conformismo, angustia, alimentos terrestres, todas las dicotomías: el Yin y el Yang, la contemplación o la Tatigkeit, avena arrollada o perdices faisandées, Lascaux o Mathieu, qué hamaca de palabras, qué dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room. El solo hecho de interrogarse sobre la posible elección vicia y enturbia lo elegible. Que sí, que no, que en ésta está… Parecería que una elección no puede ser dialéctica, que su planteo la empobrece, es decir la falsea, es decir la transforma en otra cosa. Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. En uno de sus libros, Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. El tipo murió de un síncope, y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guarda, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación. Sólo se calma cuando saca el tornillo y lo mira, se queda mirándolo hasta que oye pasos y tiene que guardarlo presuroso. Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo. Picasso toma un auto de juguete y lo convierte en el mentón de un cinocéfalo. A lo mejor el napolitano era un idiota pero también pudo ser el inventor de un mundo. Del tornillo a un ojo, de un ojo a una estrella… ¿Por qué entregarse a la Gran Costumbre? Se puede elegir la tura, la invención, es decir el tornillo o el auto de juguete. Así es cómo París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde un fuego inventado, una incandescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo, la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena, máquina de torturas como puntillas, agonía en una jaula atestada de golondrinas enfurecidas. Ardemos en nuestra obra, fabuloso honor mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette. Incurables, perfectamente incurables, elegimos por tura el Gran Tornillo, nos inclinamos sobre él, entramos en él, volvemos a inventarlo cada día, a cada mancha de vino en el mantel, a cada beso del moho en las madrugadas de la Cour de Rohan, inventamos nuestro incendio, ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección, quizá las palabras envuelvan esto como la servilleta el pan y dentro esté la fragancia, la harina esponjándose, el sí sin el no, o el no sin el sí, el día sin Manes, sin Ormuz o Arimán, de una vez por todas y en paz y basta.

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Texto extraído de aquí.

lunes, 14 de enero de 2008

Problemilla III

Versos recuperados, canción urgente
ROCÍO SILVA-SANTISTEBAN

Porque mi patria es hermosa como una espada en el aire (y más hermosa aún todavía)

Porque arriba todo tiene dueño, todo está cerrado con llave, sellado firmemente
Porque tal vez mañana los poetas pregunten
Porque mi país es escándalo, mi país es desesperación
Porque mi cuerpo es de tierra y tu cuerpo es de tierra y de qué sirve la tierra sin tu cuerpo
Suficientes razones, suficientes razones para colocar primero un pie y luego el otro
Porque la paz y lo imaginario es asunto nuestro
Porque en mi país no hay donde ir pero tienes que ir saliendo y eso te urge más que una palabra perfecta.

(plagiando a Heraud, Belli, Scorza, Salazar Bondy, Eielson, Varela, Guevara, Verástegui)

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encontrado en un Somos del año 2003

jueves, 10 de enero de 2008

Problemilla II


Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es
FRIEDRICH NIETZSCHE

"No hay ni acciones egoístas ni acciones no-egoístas: ambos conceptos son un contrasentido psicológico. O la tesis «el hombre aspira a la felicidad». O la tesis «la felicidad es la recompensa de la virtud». O la tesis «placer y displacer son términos contrapuestos». La Circe de la humanidad, la moral, ha falseado – moralizado– de pies a cabeza todos los asuntos psicológicos hasta llegar a aquel horrible contrasentido de que el amor debe ser algo «no-egoísta». Es necesario estar firmemente asentado en sí mismo , es necesario apoyarse valerosamente sobre las propias piernas, pues de otro modo no es posible amar. Esto lo saben demasiado bien, en definitiva, las mujercitas: no saben qué diablos hacer con hombres desinteresados, con hombres meramente objetivos. ¿Me es lícito atreverme a expresar de paso la sospecha de que yo conozco a las mujercitas? Esto forma parte de mi dote dionisiaca. ¿Quién sabe? Tal vez sea yo el primer psicólogo de lo eterno femenino. Todas ellas me aman –una vieja historia– descontando las mujercitas lisiadas, las «emancipadas», a quienes les falta la herramienta para tener hijos. Por fortuna, yo no tengo ningún deseo de dejarme desgarrar: la mujer perfecta desgarra cuando ama. Conozco a esas amables ménades. ¡Ay, qué peligrosos, insinuantes, subterráneos animalillos de presa!, ¡y tan agradables además! Una mujercita que persigue su venganza sería capaz de atropellar al destino mismo. La mujer es indeciblemente más malvada que el hombre, también más lista; la bondad en la mujer es ya una forma de degeneración. Hay en el fondo de todas las denominadas «almas bellas» un defecto fisiológico, no lo digo todo, pues de otro modo me volvería medi-cínico. La lucha por la igualdad de derechos es incluso un síntoma de enfermedad: todo médico lo sabe. Cuanto más mujer es la mujer, tanto más se defiende con manos y pies contra los derechos en general: el estado natural, la guerra eterna entre los sexos, le otorga con mucho el primer puesto. ¿Se ha tenido oídos para escuchar mi definición del amor? Es la única digna de un filósofo. Amor, en sus medios la guerra, en su fondo el odio mortal de los sexos. ¿Se ha oído mi respuesta a la pregunta sobre cómo se cura a una mujer, sobre cómo se la «redime»? Se le hace un hijo. La mujer necesita hijos, el varón no es nunca nada más que un medio, así habló Zaratustra. «Emancipación de la mujer», esto representa el odio instintivo de la mujer mal constituida, es decir, incapaz de pro crear, contra la mujer bien constituida; la lucha contra el «varón» no es nunca más que un medio, un pretexto, una táctica. Al elevarse a sí misma como «mujer en sí», como «mujer superior», como «mujer idealista», quiere rebajar el nivel general de la mujer; ningún medio más seguro para esto que estudiar bachillerato, llevar pantalones y tener los derechos políticos del animal electoral. En el fondo las mujeres emancipadas son las anarquistas en el mundo de lo «eterno femenino», las fracasadas, cuyo instinto más radical es la venganza. Todo un género del más maligno «idealismo» –que, por lo demás, también se da entre varones, por ejemplo en Henrik Ibsen, esa típica soltera vieja– tiene como meta envenenar la buena conciencia, lo que en el amor sexual es naturaleza.

Y para no dejar ninguna duda sobre mi mentalidad, tan honnéte [honesta] como rigurosa a este propósito, voy a exponer otra proposición de mi código moral contra el vicio; bajo el nombre de vicio yo combato toda clase de contranaturaleza o, si se aman las bellas palabras, de idealismo. El principio dice así: «La predicación de la castidad es una incitación pública a la contranaturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de esa vida con el concepto de "impuro", es el auténtico pecado contra el espíritu santo de la vida»."

(En: Por qué escribo tan buenos libros, 5)


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Texto extraído de aquí

Problemilla I


Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es
FRIEDRICH NIETZSCHE

"Otra listeza y autodefensa consiste en reaccionar las menos veces posibles y en eludir las situaciones y condiciones en que se estaría condenado a exhibir, por así decirlo, la propia «libertad», la propia iniciativa, y a convertirse en un mero reactivo. Tomo como imagen el trato con los libros. El docto, que en el fondo no hace ya otra cosa que «revolver» libros –el filólogo corriente, unos doscientos al día–, acaba por perder íntegra y totalmente la capacidad de pensar por cuenta propia. Si no revuelve libros, no piensa. Responde a un estímulo (un pensamiento leído) cuando piensa, al final lo único que hace ya es reaccionar. El docto dedica toda su fuerza a decir sí y a decir no, a la crítica de cosas ya pensada; él mismo ya no piensa. El instinto de autodefensa se ha reblandecido en él; en caso contrario, se defendería contra los libros. El docto, un décadent. Esto lo he visto yo con mis propios ojos: naturalezas bien dotadas, con una constitución rica y libre, ya a los treinta años «leídas hasta la ruina», reducidas ya a puras cerillas, a las que es necesario frotar para que den chispas –«pensamiento»– Muy temprano, al amanecer el día, en la frescura, en la aurora de su fuerza, leer un libro; ¡a esto yo lo califico de vicioso!"

(En: Por qué soy tan inteligente, 8)

"En última instancia nadie puede escuchar en las cosas, incluidos los libros, más de lo que ya sabe. Se carece de oídos para escuchar aquello a lo cual no se tiene acceso desde la vivencia. Imaginémonos el caso extremo de que un libro no hable más que de vivencias que, en su totalidad, se encuentran situadas más allá de la posibilidad de una experiencia frecuente o, también, poco frecuente, de que sea el primer lenguaje para expresar una serie nueva de experiencias. En este caso, sencillamente, no se oye nada, lo cual produce la ilusión acústica de creer que donde no se oye nada no hay tampoco nada. Ésta es, en definitiva, mi experiencia ordinaria y, si se quiere, la originalidad de mi experiencia. Quien ha creído haber comprendido algo de mí, ése ha rehecho algo mío a su imagen, no raras veces le ha salido lo opuesto a mí, por ejemplo un «idealista»; quien no había entendido nada de mí negaba que yo hubiera de ser tenido siquiera en cuenta."

(En: Por qué esribo tan buenos libros, 5)

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Texto extraído de aquí.

miércoles, 9 de enero de 2008

Deszcze






















Lluvias
KRZYSZTOF KAMIL BACZYŃSKI

Lluvia como tallos canosos, murmullo gris,
y en las ventanas tristeza y agonía.
Esa lluvia amo, ese susurro de cuerdas,
lluvia - misericordia de la vida.

Los trenes lejanos siguen viajando más lejos,
sin tí. ¿Y qué? Sin tí ¿Y qué?
hacia jardines de agua, lagos de pena,
hacia hojas, hacia avenidas de rosas vítreas.

¿Esperas aún? ¿Aún esperas?
La lluvia es como piedad - lo borrará todo:
a la sangre de los campos de batalla, y al humano,
y al aire que se petrificó de espanto.

Y tú en las ventanas sigues soñando,
lápida triste. El escrito del tiempo
fluye por el oscuro, sordo rostro,
acaso con lluvia, acaso con lágrimas.

Y es que el amor, pero no así,
y es que el golpe, no suficientemente duro,
tan solo oscuro como el chillido de un pájaro,
y es que el llanto, pero tan corpóreo.

Y es que que las culpas, sin retroceso,
y una a otra llama continuamente,
y es que, es como si en el portal del templo
tuvieras una visión cuán sueño solitario.

Y parado así en el murmullo vítreo,
siento como la tierra se corre al susurro.
Se irán todos los amados,
uno tras otro - cargando cruces,
y a otros más alejará la lluvia,
y otros más en la oscuridad desaparecerán,
de pie tras el vidrio que es como acero,
y sin ser sentidos habrán transcurrido.

Y pasarán las lluvias, cortarán las lluvias,
cuan guadañas calladas y dolorosas,
y la sombra tapará, la sombra lavará.
Y así amando, luchando, suplicando,
llegaré a los manantiales - pozos oscuros,
en el amenazante silencio alzando las manos,
como un perro bajo el látigo vacío de la voz.

Sin ser amado, sin haber muerto,
sin ser llenado, sin sentido,
sentiré la lluvia o un llanto cariñoso,
que para Dios es todo en vano.
Me quedaré solo. Yo solo y la oscuridad.
Y sólo gotas, lluvias, lluvias,
cada vez más silenciosas, indoloras.

21. II. 1943
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Traducción de Alhelí Málaga del 25 XI 2000
Texto extraído de aquí.

Máquina del tiempo - Mar de Copas



Máquina del tiempo
MAR DE COPAS

Vi pasar la soledad por mi calle-
Vi cruzar su multitud sin mirarme-
claramente pude ver que no había tristeza ahí-
tampoco escuché reír, solo vivía y se dejaba vivir.

Vi también la suavidad de un romance-
dulcemente en su especie prolongarse-
quise mis ojos cerrar y mis sueños echar a andar-
solo dar un paso atrás y seguir con mi viaje.

En mi máquina del tiempo sin hallar- claridad.

Vi pasar mi vida así, en un instante-
a quién ame pude odiar, sin importarme-
simplemente comprendí, es mejor callado vivir-
y seguí mi viaje así, sin pensar en hallar tu gran
claridad.

En mi máquina del tiempo sin parar.
Claridad.

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Texto extraído de aquí.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Jest już za późno, nie jest za późno



Es demasiado tarde, no es demasiado tarde
EDWARD STACHURA

Aún alcanzaremos, en la jungla de la humanidad, a encontrarnos,

un ansia vertiginosa está acercándonos.
Se encontrarán al fin las trayectorias huérfanas de nuestros planetas,
maravillosamente, nuestros cuerpos se emparentarán.

¡Es demasiado tarde!

¡No es demasiado tarde!
¡Es demasiado tarde!
¡No es demasiado tarde!

Aún alcanzaremos a alquilar barata una buhardilla pequeña,

con vista al río, tal vez, también, a un parque,
con lecho amplio, horno elevado, reloj de pared,
de ahí diariamente descenderemos al mundo.

¡Es demasiado tarde!

¡No es demasiado tarde!
¡Es demasiado tarde!
¡No es demasiado tarde!

Aún alcanzaremos, con nuestro amor, a fascinarnos,

fascinarnos a nosotros y a lo de alrededor.
La guerra será terrible, pues Dios mismo querrá destruirnos,
pero podermos arrebatarlo incluso a él.

¡Es demasiado tarde!

¡No es demasiado tarde!
¡Es demasiado tarde!
¡No es demasiado tarde!

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Traducción de Alhelí Málaga para Amaré al aire
Texto extraído de aquí.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Concepto

No aburriré con otro blog personal, que hay bastantes. Colgaré cosillas que me gustan o cuestionan, y saltaré a espacios amigos, que recomiendo.