Suficientes razones, suficientes razones para
colocar primero un
pie y luego otro. Bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña,
la inevitable sombra
que se adelanta y voltea la esquina, a
tientas. Suficientes razones, suficientes razones para desandar,
descaer, desvolar. Suficientes razones para mirar por la ventana.
Para observar la mano que cuenta a oscuras los dedos de otra mano.
Poderosas razones para antes y después. Poderosas razones
durante. La hoja de afeitar enmohecida es el límite. Lasciate ogni
speranza voi ch'entrate. No se retorna de ningún lugar. Y la regla
torcida lo confirma
sobre el aire totalmente recto, como un cadáver. Y hay otras.
Palidez, sobresalto, algo de náusea. Misterioso, obsceno chasquido
del vientre que canta lo que
no sabe. La luz a pleno cuerpo, como un portazo. Adentro y afuera.
No se sabe dónde. Y las demás. ¿Existen?
Infinitas para la duda, evidentes para la sospecha. Dejarse
arrastrar contra la corriente, como un perro. Aprender a caminar
sobre la viga podrida. En la punta de los pies. Sobre la propia
sombra. No más grande que ellos ni más pequeña.
Uno, dos, uno, dos, uno, dos, uno. Uno atrás, otro adelante.
Contra la pared, boca abajo, en un rincón. Temblando, con un lívido
resplandor bajo los pies, no más
grande que ellos ni más pequeño. Tal vez, tal vez la estancada
eternidad que algún alma
inocente confunde con su propio excremento.
Malolientes razones
en la boca del túnel. Y a la salida. A la postre tantas razones
como cuellos existen.
Defenderse del incendio con un hacha. Del demonio con
un hacha, de dios con un hacha. Del espíritu y la carne con un hacha.
No habrá testigos. Se nos ha advertido que el cielo es mudo.
A la más se escribirá, se borrará. Será olvidado. Y ya no
existirán razones suficientes para volver a colocar
un pie y luego el otro. No obstante, bajo ellos, no más grande que
ellos ni más
pequeña, la inevitable sombra se adelantará. Y volteará la misma
esquina. A tientas.
Un poema de Blanca Varela Porque ya no eres un ángel sino un hombre solo sobre dos pies cansados sobre esta tierra que gira y es terriblemente joven todas las mañanas. Porque sólo tú sabes que hay música, jadeos, incendios, máquinas que escupen verdades y mentiras a los cuatro vientos, vientos que te empujan al otro lado, a tu hueco en el vacío, a la informe felicidad del ojo ciego, del oído sordo, de la muda lengua, del muñón angélico. Porque tú gusano, ave, simio, viajero, lo único que no sabes es morir ni creer en la muerte, ni aceptar que eres tú mismo tu vientre turbio y caliente, tu lengua colorada, tus lágrimas y esa música loca que se escapa de tu oreja desgarrada.
Proporciones Distintas LOLA THORNE Y nada más que eso aquí conmigo un cuerpo entero de hombre con su hueso su esqueleto marcado en cada parte proporcionada la carne a su esqueleto y nada más que eso y sus maneras su modo de portarse diariamente quiero hacerlo otra vez y de otra forma sin omitir las comas y los puntos las interrogaciones necesarias afanarme en este aire irresoluto en este tiempo en esta luz incorporada y negar y escoger hasta en lo íntimo cuando por diversos motivos hay que erguirse armonizar con calma erguirse lentamente y en raíces prenderse a sus cuestiones primordiales defender sus tendencias y aceptar sus errores y omitirlos. ----------- Texto encontrado aquí.
Canción de amor de la joven loca SYLVIA PLATH Cierro los ojos y el mundo muere; Levanto los párpados y nace todo nuevamente. (Creo que te inventé en mi mente). Las estrellas salen valseando en azul y rojo, Sin sentir galopa la negrura: Cierro los ojos y el mundo muere. Soñé que me hechizabas en la cama Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente. (Creo que te inventé en mi mente). Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan: Escapan serafines y soldados de satán: Cierro los ojos y el mundo muere. Imaginé que volverías como dijiste, Pero crecí y olvidé tu nombre. (Creo que te inventé en mi mente). Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti; Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente. Cierro los ojos y el mundo muere. (Creo que te inventé en mi mente).